Cuentan que hay reinos utópicos,
donde cualquiera puede ser rey,
la fiesta es de todos,
y no hay dueño en el festín.
A otro lado solo el que tiene el pan
puede sentarse a la mesa y llamarse señor.
Y empleado con su traje planchado,
defiende al patrón como si fuera su hermano.
Con la cuenta de ahorros más flaca que un suspiro,
se cree un "Señor" por tener un teléfono.
Ahí con su sueño dorado,
defendiendo millonarios que ni sabe su nombre.
Paga el alquiler con sudor y quebrantos,
se siente un tiburón... en un charco de barro.
Pobre que defiende al rico como si fuera a heredar.
La herencia es solo más trabajo,
y el lujo de mirar desde afuera el portón.
Entre risas y penas,
el boleto premiado es siempre el del que tiene.
Y el idiota más listo repite consignas,
mientras firma su condena.
Necio que sueña con ser amo,
y el chiste es más viejo
que el de aquel que compra un lujo que no puede vender.


Imagen con fuente identificada
Traducido con Google (versión gratuita)
@david781211
Gracias por su visita
Thank you for your visit
Posted Using INLEO