Se suponía iba a ser un fin de semana como cualquier otro...pero desde el martes pasado, cuando respondí una llamada de mi hermano @iticocaracas, sabía que las cosas se saldrían de la rutina. El posee un bien inmueble en una ciudad costera de Venezuela, con las comodidades propias del estilo playero y el ambiente festivo gravitando sobre el lugar. Muchas otras veces hemos compartido allí, pero es la primera vez que comparto este pedazo de intimidad con mis lectores dentro de nuestra comunidad propietaria. Aún sin su bendición para hacerlo (publicar sobre su "refugio", como a él le gusta llamar), tomo el riesgo porque fue un gesto muy lindo de su parte y es un lugar donde muchas veces converge la familia entera (sobre todo en Diciembre). Así las cosas, mi esposa y yo nos propusimos viajar el viernes pasado, pero por razones de una tormenta fuerte y tres apagones, decidimos postergar para la mañana del sábado el traslado.





Despertamos el sábado temprano, ella se ocupó de preparar café, dejar comida y agua suficiente para nuestras 3 mascotas (Mika, Leo y Kupi), además de hacer un acuerdo conmigo de conducir ella el vehículo hasta el destino (Estado La Guaira, a 2 horas por autopista desde la ciudad donde resido). @aventurerasbike no tiene mucha confianza a la manera en la que yo conduzco y, la verdad si es para su tranquilidad, cedo encantado el volante por aquello de la "intuición" (si nos llegara a pasar algo, me desharía de las letanías y ella tendría que escucharlas de mí...jajaja). Dicho esto, arrancamos cerca de las 7 a.m., pero por alguna razón, el tráfico ese día sábado estuvo pesado y eso retrasó hasta 3 horas nuestra llegada a destino. Encogidos de hombros, estacionamos el vehículo en el parqueadero del edificio y nos recibió mi cuñada con un cálido abrazo.





Lo de ayer fue ¡simplemente fantástico..! Nuestra cuñada nos recibió con un desayuno completo: un caldo cuajado (especie de sopa elaborada a partir de carne de res, papas, huevos, cilantro y arepas de maíz, comida típica propia de la región andina venezolana); luego de concluir el poderoso desayuno, tomamos café y bajamos al área común de la piscina en el edificio. Es un sitio muy familiar y donde las mesas con toldos para cubrirse del inclemente sol, rodean el perímetro del recinto, además de muchas camillas de playa para tomar el sol. Pese a ello, un primo que también se sumo a la celebración (Iván), mi hermano @iticocaracas y yo, nos dispusimos a beber vodka con jugo de naranja y un toque de granadina. Las chicas (mi cuñada y @aventurerasbike) también tomaron un par de tragos antes de entrar en la piscina. Los varones conseguimos otro participante para jugar al dominó, porque no queríamos bañarnos en ese momento. El asunto fue que las partidas estuvieron tan peleadas, que se nos fue la tarde y parte de la noche antes de cerrar la mesa.





@iticocaracas encendió los carbones y el primo se ocupó de asar la carne de una parrilla exquisita que incluyó: Punta trasera, costillas y chorizos picantes, además de yuca y una ensalada de aguacate que estaba de rechupete. Cenados todos, subimos al apartamento con todas las cosas que sirvieron para brindar la opípara comida. Y otra sorpresa que mi cuñada nos tenía, fue una torta Red Velvet que estaba muy rica y con las velas de los guarismos cumplidos. Era la segunda torta del fin de semana, luego de que @aventurerasbike nos picara una de piña el viernes. Nos levantamos ésta mañana y preparamos las cosas para el regreso, luego de desayunar empanadas cortesía de mi cuñada. Conduje hasta Caracas donde pasé por el domicilio de una hermana a buscar un documento de identificación del vehículo que @stow01 había dejado allí. Pues ¿adivinen? Una tercera torta nos fue ofrecida por mi hermana y nuevamente cantamos cumpleaños. Retornamos a las 11 de la mañana a nuestro hogar en Aragua, Venezuela, con la conciencia del amor tenido a éste servidor por nuestra familia. Una bendición de marca mayor. Celebrarlo ¡es lo que nos queda..!
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