La verdad sea dicha: por más que usted le guste el arte y más aún, las esculturas sobre tumbas, jamás escogería un 24 de diciembre para ir a visitar un lugar así. Pero he aquí la vida es portentosa y una serie de giros en el día de navidad, nos encontró a @aventurerasbike y a éste redactor, paseando en modo turístico por el Cementerio de La Recoleta, ubicado en la calle Junín 1760, Buenos Aires, Argentina. Éste es uno de los lugares que habíamos dejado de visitar en nuestros dos últimos viajes acá y mi amado lector imaginará el porqué. Al arribar a la entrada del enorme emplazamiento, usted debe pagar un ticket de visita que rondará los $ARS 16.800 para extranjeros y $4.080 para los residentes argentinos que vengan acompañados de un guía turístico. Para los nacionales sin guía, la entrada es gratis (la explicación de esto, no la sé). Ya desde que traspasa el sector de entrada, el ambiente cambia completamente. El silencio es sepulcral (literalmente) sólo interrumpido por una corneta ocasional o ruidos lejanos de la ciudad.












La vía principal tiene suficientes pasillos orientados en cuadrículas y diagonales, con la finalidad que el deudo pueda orientar sus pasos a cualquier dirección dentro del camposanto. Tal caminería está flanqueada por árboles enormes quienes proporcionan sombra y refresca el ambiente en un día soleado. Aunque ayer estuvo nublada la mayor parte del día, el sol se filtraba en cortos momentos apretando y desapareciendo la fresca brisa que rondaba el lugar. Pero no es todo árbol, el 100% del cementerio. Cuando se supera la cuadrícula, ninguna sombra le protegerá; así las cosas, es aconsejable usar bloqueador solar cuando visite el recinto en un día de sol. Nunca había visto un cementerio de éstas características y la verdad depende de usted tomar la decisión de visitar tal sitio. Nuestra perspectiva a continuación:












Alix y éste servidor somos aficionados a la cultura. Cualquier aprendizaje o sitio que reten nuestros sentidos será visitado por nosotros. Dicho esto, el camposanto es una colección enorme de arte mortuorio, emplazado en una época donde la Argentina fue una potencia económica. Hoy día no tendría sentido un cementerio de ésta naturaleza, dado los costes que representaría colocar éste tipo de obras sobre las tumbas. Y puede usted conseguir cualquier estilo de arte post-vida en los largos pasillos que cruzan el magnánimo lugar. Por supuesto, algo que nos llamó la atención fue la inhumación de cientos de héroes y personas sumamente importantes dentro del recinto. Nos hizo reflexionar mucho sobre la vida y como todos seremos polvo, seamos ricos, pobres, felices o infelices, realizados o no. Todos somos pasto de gusanos al partir de éste plano terrenal.











Incluso visitamos la necrópolis de la familia Duarte, donde yacen los restos de Eva Perón (Evita), una de las primeras damas más influyentes de la historia latinoamericana y a quién la nación argentina ha denominado "Jefe espiritual de la nación". Nos extrañó que teniendo tanto arraigo como figura histórica, estuviera enterrada en un recinto más bien modesto, en comparación con las lujosas cámaras mortuorias de otros personajes históricos de la sociedad argentina de antaño. ¿Vale la pena la visita a éste lugar? Depende. A nuestro modo de ver, si le gusta el arte, debe ser un lugar a visitar por usted. Pero le hacemos una recomendación encarecida: vaya en un tour con guía turístico. ¿La razón? Un lugar así requiere de un guía que le ayudará hacer más digerible el paseo. De otro modo le costará más justificar un coste de entrada que se nos antoja alto, sin ese tipo de servicio. ¿Alguna vez has visitado un lugar así? Te leemos en los comentarios.











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