Quienes nos siguen, saben bien sobre la cantidad de veces que hemos estado en Buenos Aires. Para quienes no lo saben, es nuestro tercer periplo por la capital argentina y lo que más nos sorprende de ésta urbe es la inagotable proporción de estampas citadinas de las cuales usted se puede apropiar. Y es que su arquitectura de origen europeo, es testigo de la riqueza del país que existió en la época colonial y hasta inicios del siglo XX, cuando se levantaron edificios de invaluable valor histórico hoy día. Si a eso sumamos la arquitectura moderna, algo con lo que usted puede tropezar en zonas de la ciudad aledañas como San Telmo y Puerto Madero, tenemos una mezcla increíble de vistas para todos los gustos y edades. Nada de lo antecedente es extraordinario, porque otros lo han dicho antes, pero Buenos Aires es un buen ejemplo de ciudad amigable donde establecerse.






Y hemos traído parte de esas estampas a ésta publicación, partiendo desde un paseo a pie (la mejor manera de recorrer rincones citadinos), hecho el mismo día de nuestro recorrido por el Mercado de San Telmo. Nos hemos ido caminando desde el lugar mencionado por la calle Estados Unidos, hasta arribar a Puerto Madero. Un antiguo puerto a orillas de un afluente del Río de la Plata, el lugar fue intervenido para hacer de él un paseo muy lindo. En los bordes de sus aceras se agolpan una gran cantidad de bares y restaurantes que compiten por capturar la atención de los turistas y tienen una oferta que usted puede disfrutar desde mesas externas con vista al puerto. Toda una experiencia preciosa donde el centro de atención se lo lleva el "Puente de la Mujer", una infraestructura funcional que cruza ambas orillas del afluente y tiene como característica de identidad, una puntiaguda aguja apuntando al cielo azul bonaerense.






Ayer tuvimos una oportunidad enorme favorecida por nuestro muy querido editor jefe en @fulldeportes. @aventurerasbike y éste redactor quedamos en vernos con @hosgug en un Bar histórico fundado en 1864, llamado Federal, el cual queda ubicado en Carlos Calvo 599. Allí tuvimos una charla increíblemente variada sobre diferentes temas y el tiempo se nos fue entre tragos de sidra tirada y algunos bocados. Un momento muy lindo y que fue rematado con una caminata de varias cuadras por lugares de interés cercanos. El sitio es aledaño con varias joyas arquitectónicas bonaerenses y la fortuna quiso que nuestro amable acompañante y baquiano nos hablara sobre ellas, conforme avanzaba la caminata. La verdad, quiero dar gracias públicamente a Héctor por tan desprendida manera de hacernos sentir consentidos, además de ser un anfitrión de lujo.






Nos sorprendieron la gran variedad de edificaciones parecidas a la arquitectura parisina y madrileña, de las cuales dejamos referencia en las imágenes acá compartidas. Lo más lindo fue caminar bajo las lámparas en el "Paseo de las Luces", además de disfrutar los detalles en las paredes de los edificios, hechos con un cuidado de artesano y una riqueza artística preciosa. Jamás podrá usted quedar indiferente a tales postales visuales y la razón tiene que ver con la arquitectura moderna, una disciplina que desprecia el trabajo detallado para favorecer el ahorro de costes. Y es verdad, muchas capitales latinoamericanas tienen bellezas arquitectónicas de la época colonial, pero ninguna puede igualar la percepción del poder en la riqueza de una nación por aquella época, igual que lo hace la ciudad de Buenos Aires.






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