Puede que parezca una "pavada", palabra coloquial argentina para significar algo intrascendente (entre otras acepciones), pero es siempre un privilegio poder "observar". En un mundo donde la rapidez de la vida cotidiana envuelve a demasiados seres humanos, la libertad ofrecida al poder generar ingresos propios, ayuda a desarrollar el sentido de la observación activa. Tal como lo vemos, éste regalo es un don que puede desarrollar cualquier cabeza pensante, con la sola inversión de tiempo y respiración. Es un lujo que probablemente se perfecciona con la entrada a la tercera edad y ayuda a la creación de piezas de texto como la que usted, amado lector, está leyendo en este momento.


Es así como la panorámica ventana de nuestro alojamiento ha sido el visor de tantos hecho en apariencia intrascendentes o grotescos, que la sola dinámica de la vida suele desagregar. Ya hemos dicho, además, que caminar por las aceras del barrio Palermo da para todo. Pongamos, por ejemplo, una verdulería. Frutas, vegetales y legumbres son protagonistas de la acera en un espectáculo de color donde el "autor" (verdulero), oferta los productos del campo a sus potenciales clientes, como si de una galería de arte se tratara. El despliegue de combinaciones de color y ubicaciones estratégicas en la mezcla exhibida de contenedores, da como resultado obras de arte visual inesperadas, tanto como inadvertidas por el caminante distraído.


Y aunque nuestro mimado lector no concuerde con nosotros, tales "obras" marcan parte del pulso de la ciudad como un todo. Puede que antes lo haya visto en mi país (Colonia Tovar), pero acá es una práctica que le da identidad a una de las ciudades más gigantescas de Sudamérica ¿Otro ejemplo? La dedicación a la limpieza de todos los ambientes citadinos. Es increíble la cantidad de "pasta" en la que deben estar invirtiendo las autoridades de Buenos Aires (al menos en Ciudad Autónoma), para mantener espacios verdaderamente limpios. El porteño se queja mucho de la suciedad de la ciudad. La verdad, creo, no han tenido la oportunidad de visitar otras ciudades del mundo que envidiarían a la capital argentina.


Y lo decimos con conocimiento de causa ¿Recuerdan el ventanal panorámico de nuestro alojamiento? Diagonal a él se encuentra un contenedor de residuos, tal como el que se muestra en la imagen que adorna ésta publicación. Bueno, una serie de camiones recolectores y limpiadores pasan dos veces al día (mañana y noche) para recolectar y lavar el contenedor. Pero adicional a ello, los camiones cisternas transitan en la madrugada lavando con chorros de agua a presión, las calles del barrio justo después de que un ejército de hombres pasa recogiendo lo más grande que no pueda ser lavado. Alrededor de estos contenedores se tejen vidas, dada la cantidad de personas que reciclan cartón, revisando cada uno como si de conseguir un tesoro se tratara. Y eso, estimado lector, da una semblanza de la vida en una ciudad tan linda. Los leo en los comentarios.

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