Nuestra relación con las artes y las letras, están estrechamente ligadas a nuestro gusto por la música. En nuestra niñez fuimos expuestos a instrumentos musicales que, eventualmente, aprendimos a ejecutar "de oído" sin ningún tipo de instrucción formal. El cuatro y el teclado eran nuestros dos preferidos. Más adelante, en nuestra adolescencia, estuvimos internados en el liceo militar "Monseñor Jáuregui Moreno" en la población de La Grita, en el estado Táchira dentro de Los Andes venezolanos. Allí creció aún más nuestro amor por el cuatro, a tal punto, nos inmiscuimos en la estudiantina del liceo. Parte de nuestros deberes all í era viajar por el país mostrando nuestras dotes de conjunto en diferentes escenarios, siendo el más prestigioso el "Festival de Música Venezolana Día del Ejército" al cual asistimos en dos oportunidades en el Poliedro de Caracas, la capital de Venezuela.


Entrando ya en la adultez, nuestros gustos trocaron por la música grabada en los años 70' y 80', la cual es -para muchos- la mejor de todos los tiempos. Nuestra @aventurerasbike, dice que parte de mi encanto cuando se enamoró de este servidor, fue escuchar nuestra ejecución con el cuatro, del merengue de Alfredo Sadel "El Cumaco de San Juan". Desde siempre hemos sido cultores de la música instrumental, más aún, de la música compuesta por los grandes maestros clásicos del pasado. Y a pocos años de comenzar nuestra edad dorada, nos hemos acercado a otros géneros musicales (muerto primero antes de aceptar el reggaeton 😂), como el Jazz. La compleja ejecución de sus movimientos unida a la maestría de los grandes ejecutantes, es lo que nos ha atraído hacia éste género musical (más que cualquier otro de los aceptados a estas alturas de nuestro pasaje por la vida).



Encontrarnos en la capital de la Argentina y no disfrutar de una noche de Jazz, es como jamás haber pisado suelo gaucho ¿La razón? Excelentes ejecutantes del género son originarios de acá. Con ello en mente, estuvimos vigilando las carteleras desde hace días buscando algo que nos atrajera y dimos con un club de jazz llamado "Thelonious" Ubicado en la calle Nicaragua 5549, en el suntuoso barrio de Palermo. Allí presentaron a la banda de Carlos Michelini, ayer a las 20:00 hora local, cobrando por cada ticket de entrada $ARS 16.000. El programa incluyó piezas jazzísticas de Duke Ellington y de Billy Strayhorn. El set completo de 9 piezas, fue tocado en un período que se extendió por casi dos horas y fue un conjunto de canciones bien escogido que intercalaban piezas lentas y rápidas. Aunque el líder de la banda iba diciendo los nombres en el micrófono, la avidez por escuchar nos hizo perder la curiosidad por anotar cuales eran.


Una de las cosas que más extrañaba de escuchar Jazz en vivo, es la ejecución solista de cada instrumento. Así las cosas, las piezas musicales (todas) incluyeron solos para cada ejecutante, destacando Guillermo Romero (al piano) y Jerónimo Carmona en el contrabajo. Oscar Quinta en la batería y Carlos Michelini en el saxofón tuvieron presentaciones discretas en sus solos. No había escuchado antes piezas de Billy Strayhorn, así las cosas, fue una sorpresa presenciar los contrastes entre sus piezas lentas y las alegres. Seguiremos visitando éste club porque parece estar a nivel de los clubes de jazz de Chicago y Nueva York. Por tal razón lo recomendamos ampliamente. Y tú, estimado lector ¿Cuál es tu relación con la música? ¿Te gusta el Jazz como género musical? Los leo en los comentarios.
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