Mucho de lo que nos ha pasado en éste tercer viaje a la Argentina ha sido mágico. Fuera de nuestro accidentado vuelo desde Caracas (Uno y dos), pasando por nuestra experiencia en LABITCONF (el evento sobre criptomonedas más grande de latinoamérica), han sido casi cuatro meses maravillosos. Pero siempre existirá algo inesperado o incómodo en cualquier viaje, dada la naturaleza misma de desarraigo temporal respecto del lugar donde resides. Para colocar a nuestro amado lector en contexto, uno de los objetivos de nuestra larga estadía en la Argentina era atender las dos citas en la embajada estadounidense, diligencia que hicimos el lunes 10 próximo pasado para entregar nuestras huellas dactilares en el CAS (Centro de atención al solicitante); completaríamos @aventurerasbike y éste servidor atendiendo la entrevista con la embajada el día viernes 14. Otra parte del contexto tiene que ver con la actualidad respecto a como está manejando el problema migratorio, el recién empoderado gobierno gringo, tal como es de dominio público.


Para comprender más el problema tenemos que partir de una premisa inicial indiscutible: "Cada país tiene la potestad decisiva e irrenunciable de cuales extranjeros aprueban para otorgar una visa de turismo" Así de simple. Bien. Pero (bendito pero), quizás nuestro caso -y es aquí donde queremos expresar frustración- era plausible de ser aprobado. Nuestro historial de viajes a esa nación se remonta al año 1992, con una infinidad de entradas y salidas, jamás desatendiendo las limitaciones de estadía otorgada por el funcionario migratorio en cada una de esas oportunidades donde fuimos favorecidos. Además, poseemos los medios económicos para mantener los costos de viaje (sabemos que U.S.A. puede resultar caro) y además, poseemos dos propiedades inmobiliarias en dos países (Panamá y Venezuela) lo que podría desincentivar nuestra potencial inmigración allá (NADIE en su sano juicio, se iría a otro país donde le toque arrendar un inmueble para establecerse).


Entregado todo el contexto, contamos nuestra experiencia. El lunes 10 de febrero 2025 fuimos a la cita para compartir nuestras huellas dactilares y la foto de rigor. Todo salió bien. El CAS (Centro de Atención al Solicitante) es un sitio muy organizado y en menos de 30 minutos habíamos cumplido con el primer paso del proceso. Y llegó el viernes 14 de febrero del 2025 (Día de San Valentín, para más inri); nos levantamos temprano para atender la entrevista personal a las 09:00 a.m. en la embajada de los EE.UU. ubicada en la Av. Colombia 4300 de Buenos Aires. Jamás fuimos sorprendidos por el orden en el sitio. Tal organización nos hizo recordar una materia en nuestra carrera de ingeniería llamada "Investigación de Operaciones" donde se estudiaba la manera de gestionar flujos de personas en ambientes abiertos o cerrados. Y todo fluyó cuál influjo marcial en el camino hacia la ventanilla de la entrevista, desde la entrada al recinto. Si nos fijamos en algo durante el movimiento de personas: quienes salían de la embajada y llevaban su pasaporte junto con una hoja azul, era quienes habían sido objeto de denegación de la visa.


@aventurerasbike y éste redactor anduvimos de muy buen talante hasta que nos tocó estar en la ventanilla. Por supuesto nos reservaremos las palabras intercambiadas con el funcionario encargado de nuestra entrevista, pero sí veíamos tecleaba sin cesar cuando él preguntaba y nosotros respondíamos. Jamás hubo conexión visual alguna durante ese paso. Creemos que se encontraba predispuesto ¿La razón? Tenía un tapabocas colocado cuando el resto de sus compañeros (4 funcionarios adicionales entrevistando) trabajaban con el rostro descubierto. Al final de todo, nos entrega la temida hoja azul y la frase: "Su visa es negada" Quedamos estupefactos ¿Cómo era posible aquello? Sin decir nada, ni preguntar nada, nos fuimos de allí. Demás está decir los sentimientos que nos invadieron ¿Jugó en contra tener dos hijos allá bajo la figura de asilo? Nunca lo sabremos. Por ahora, solo queda acusar el golpe y dejar pasar el tiempo hasta que las aguas vuelvan a su cauce. Y a vos, querido lector ¿Os ha rechazado algún país luego de haber viajado incansablemente dentro de él? Los leo en los comentarios.
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