Quienes han seguido nuestras aventuras acá en Buenos Aires, saben muy bien que la hemos disfrutado a fondo. Hemos conocido otras capitales de latinoamérica y ninguna podría calzar los puntos de un lugar tan cosmopolita como hermoso, refiriéndome a la capital gaucha. Los espacios verdes interminables y bien repartidos, garantizan que en la zona donde usted elija residir temporal o definitivamente, encontrará un enorme parque donde salir a respirar y caminar a sus anchas. No solo eso, el mantenimiento que le entregan a los parques y espacios comunes es infinitamente superior; esto se nota cuando ves cuadrillas de hombres y máquinas embelleciendo por la noche tales espacios. La verdad que solo por eso, ya es una enorme ventaja respecto a otros sitios. Luego está su gente... Desenrrollados a más no poder.


La paciencia, la estoicidad y la tolerancia hacen del porteño alguien muy especial. Son educados y pasionales. Aunque la gente de la provincia se queje de ellos, jamás encontrarás personas como el bonaerense. Son sensibles, alegres a pesar de las vicisitudes propias de cualquier economía sudamericana y si no tienen el flow caribeño, los venezolanos se han encargado de enseñarlo. El resultado de tanto contacto con connacionales, los ha hecho más tolerantes todavía, porque les encanta la manera de ser del venezolano (fuera de aquellos prejuiciosos, quienes también han aprendido del gaucho las cosas no son así, y los ruidosos maleducados de siempre que suben el volumen sin respetar a los vecinos). Fuera de todo lo anterior, pareciera que el bonaerense hizo como su máxima: vive y deja vivir.


Luego están los servicios públicos. Es increíble pero por mucho que se quejen los porteños, la ciudad tiene servicios de primera y todo funciona. El transporte público es la nave insignia de Buenos Aires. La verdad, no necesita usted tener vehículo acá, al punto de que nuestro hijo nunca ha visto la necesidad de invertir en uno. Y eso, en un país donde el combustible es costoso, tiene implicaciones para la economía personal increíbles. Estuvimos en la oficina de inmigración solicitando una extensión de estadía. Nos atendieron supremamente bien y el trámite duró unos pocos minutos. Cuando una ciudad funciona de este modo, simplemente parece la indicada para establecerse.


Por último me referiré a los museos y restaurantes. Los primeros los encontrarás en abundancia y si tu viaje es corto, no podrás abarcar todo el arte que reunen en tantas edificaciones. La Argentina es inmensamente rica en las artes creativas y estamos hablando quizás a la altura de los mejores y mayores ciudades culturales sobre la faz de la tierra. ¿Y la vida gourmet? Bueno, con decir que todavía hay cocina no probadas por nosotros, tendrán una pequeña muestra de la gran variedad de chef profesionales en la ciudad. Ayer, caminando a la pileta, descubrí un restaurant de comida coreana que no aparece publicitado en Google Maps. Así es de rica la enorme oferta de cocina internacional ofrecida por el movimiento gourmet bonaerense. En fin, una ciudad que merece las gracias por acogernos y consentirnos. Y a usted, estimado lector ¿Que es lo que más le gusta de Buenos Aires?
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