Uno de los barrios más representativos de la capital bonaerense es La Boca. Contiene cuadras con fachadas multicolores alrededor de "Caminitos" y es la sede del equipo de fútbol "Boca Juniors", club de la camisa azul-amarilla. En sus calles hay historia para regalar y tiene una variedad de tiendas y restaurantes que hacen la delicia de los turistas. Los precios son prohibitivos dada la demanda creada por los visitantes. Afortunadamente, una de las cosas que puede disfrutar gratuitamente es el Museo Benito Quinquela Martín, quienes sólo le pedirán una colaboración voluntaria por mantenimiento de instalaciones de $ARS 3.000 por visitante. Nos sorprendió gratamente lo bien cuidada de sus instalaciones a pesar de estar emplazadas en un viejo edificio.

















Quizás una de las primeras impresiones más llamativas del Museo, es la combinación en la pintura de las paredes con colores pasteles. Desconocemos a quien se le ocurrió, dado que los protagonistas de un recinto así son las obras de arte y jamás el entorno. Pero son decisiones que toman quienes llevan la administración del edificio y tal vez en el futuro, caigan en cuenta sobre la importancia de gravitar los focos hacia los expositores. La edificación está dividida en 3 pisos: en el tercer piso alberga toda la colección del artista Benito Quinquela Martín, en el segundo piso están los demás artistas argentinos que forman parte del patrimonio del museo y el primer piso es la zona administrativa. También cuenta el Museo con una terraza donde están expuestas la mayoría de esculturas exhibidas en el edificio.

















El local también posee una muestra de documentos y objetos usados por el artista al cual está dedicado el espacio. Uno de los que nos llamó la atención fue un retrato autografiado por el "Deuce" Benito Mussolini. Jamás podríamos especular si fue por su amistad con uno de los fascistas más conocidos de la historia o por simple cortesía del dictador al ser ambos tocayos. Otra parte de la muestra que nos encantó fue la sección dedicada a los barcos fantasmas, donde el artista hace gala de su visión al representar naufragios o barcos de metales retorcidos parecidos a monstruos. La mayor cantidad de escenas pintadas por Benito tienen al mar y los puertos como tema principal ¿Lo más llamativo? El artista usaba la técnica de la espátula para impregnar la pintura en sus creaciones sobre la tela. Una vista cercana de los cuadros dan cuenta de la maestría que poseía.
















¿Lo más impresionante del Museo? Una sección donde se exponen los tallados en madera de proa de los barcos. Los capitanes acudían al artista para que se ocupara de crear la efigie representativa de la nave y muchos de sus trabajos en ese arte están en una sala dedicada exclusivamente a tal genialidad. Las obras de los demás artistas argentinos que complementan el patrimonio del Museo es arte moderno y arte religioso repartidos en varias salas del segundo piso. Recomendamos hacer el recorrido comenzando por el último piso para ir bajando conforme avance. La suprema verdad es que el Museo Benito Quinquela Martín nos ha quitado el aliento y recomendamos la visita a sus espacios encarecidamente. El Museo eleva la argentinidad a otro nivel, eso es seguro. Y tú, estimado lector ¿Conoces éste espacio? Los leo en los comentarios.
















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