Hay lugares que impresionan de manera muy profunda cuando los conoces en vuestros viajes. El Parque de la memoria - Monumento a las víctimas de terrorismo de estado, ubicado en la avenida costanera Norte, dentro de la ciudad autónoma de Buenos Aires, es uno de esos sitios que dejan imágenes indelebles. Son demasiadas las razones e intentaremos abordar la mayoría de ellas. En primer término, la ubicación. Se encuentra enclavado a la orilla del río de La Plata, lo que ya le agrega un componente indispensable de cualquier monumento memorial: el azul del cielo mezclado con los verdes del engramado bien cuidado. Verde por la esperanza de que cosas así no vuelvan jamás a suceder y el azul indiscutible donde deben encontrarse las almas vilmente arrancadas de éste plano físico, en nombre de personas que sólo querían conservar el poder a toda costa.







La belleza del enclave es indiscutible. Otra razón para considerar el parque como algo excepcional es el arte desplegado en sus espacios. Arte donde se enmarca el derecho al decir lo que se piensa, por encima de las bravuconadas de quienes detentan un poder delegado por el pueblo y que al pueblo pertenece, jamás a unos pendejos que se creen con el derecho de pisotear las esperanzas con violencia. Quizás, sea un lugar donde los venezolanos deberíamos vernos retratados, toda vez que estamos a muy pocos días de asistir al cambio de un gobierno declarado ilegítimo de origen y que podría amenazar la paz de la patria, matando a ciento de personas solo para conservar el poder. El tiempo dirá si no tendremos que fabricar un parque similar en Venezuela, luego de la cantidad de abusos de autoridad recibidos por los gobernantes salientes.







La siguiente razón para considerar un sitio que nos dejó marcados, es la paz increíblemente eterna que se siente en los espacios del parque. Quienes asisten, parecen también ganados por el sentimiento apacible de almas que parecen susurrar "silencio" entre el ruido apenas perceptible de las olas al chocar con la costa. Incluso el agua parece tranquila, a pesar de los vientos perennes del río de La Plata. Es algo muy difícil de describir si no se vive en vivo y en directo, con vuestra presencia en sitio. Por supuesto, también existen los que siempre irrespetan, como un par de mujeres a quienes vimos haciendo clics en sus móviles, mientras tocaban e intentaban doblar los tubos de una obra de arte cinético. Desconocemos las razones del porqué los guardias del lugar evitaron llamar la atención a éstas desadaptadas. Por donde se lo mire, es un lugar para honrar la memoria de quienes se fueron y el decoro es lo más importante que usted puede ofrecer.







La entrada al parque es libre, recomendamos llevar algún tipo de gorro o sombrero y protector solar con al menos SPF +50 para evitar salir insolados del enclave, ya que la sombra disponible es escasa. Agua fría embotellada también es preciada, por la larga caminata que el visitante debe hacer para cubrir las 14 hectáreas del recinto. Otra cosa que nos llamó la atención es una larguísima caminería que es adornada por símbolos de "tránsito" que no son tales, sino una larga representación artística con referencias al terrorismo de estado y los métodos, además de las víctimas, usados en tal práctica deleznable. @aventurerasbike y éste servidor recomendamos ampliamente la visita a un encuentro con la memoria. Quienes luchan con ideas, jamás mueren en la mente de sus deudos y de su nación. La patria lo demanda y nuestra paz mental también, Y tú querido lector ¿Has visitado un lugar similar? Cuéntame en los comentarios.





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