Sé que en publicaciones precedentes les hemos contado sobre lo verde de la ciudad y como han invertido mucho en sus espacios recreativos. En viajes pretéritos a Buenos Aires, se nos había pasado un lugar mágico y que estaba pendiente en la lista de visitas. Un enclave en medio de un conglomerado de parques llamado "Jardín Japonés" y vaya que la fama no es exagerada. Aunque el parque tiene como dirección oficial la Av. Casares 3450 en el barrio Palermo, en realidad la entrada principal donde se compran los tickets para el recorrido tiene su frente hacia la avenida Adolfo Berro. Allá fuimos a parar y la quietud de la zona se hace evidente desde que usted se baja del transporte. ARS$ 4.500 es el precio del boleto para los extranjeros y ARS$ 1.500 para los residentes presentando DNI (identificación argentina). El acceso es rápido y ayer martes los residentes estaban exentos del pago de entrada.









La belleza del parque la podrán comprobar con las imágenes y el vídeo que componen nuestra publicación. La infraestructura para la atención del público está muy bien pensada. Disponen de tienda de recuerdos, un museo donde el turista puede checar la historia de la herencia japonesa en la nación gaucha, una cafetería, una bodega donde venden chuches y helados, un restaurante donde usted puede almorzar con sus acompañantes cocina nipona, un lugar para talleres donde se ofrecen clases de origami y de sazón culinaria de ese país asiático y una serie intrincada de veredas que cruzan el parque en varios puntos: alrededor y dentro de exhibiciones especiales dedicadas a diferentes costumbres del folklore japonés, especialmente las que están relacionadas con las prácticas espirituales.









Todo esto es usual en infraestructuras turísticas, pero donde se destaca el "Jardín Japonés" es en sus exuberantes colecciones de jardinería nipona. Cada especie arborícola propia de las regiones del Japón tiene su espacio en el parque. Los exquisitos cortes de podado dan testimonio del cuidado máximo en un espacio diseñado para la tranquilidad espiritual y la contemplación. El Jardín Japonés "fue inaugurado en 1967, con motivo de la visita del entonces príncipe heredero del Japón, Akihito, y su esposa, Michiko, quienes hoy son los emperadores de esta nación." (1) Y quizás sea uno de los tres espacios más lindos que hemos tenido la fortuna de visitar en la ciudad de Buenos Aires. Los colores de sus flores en plena primavera austral, dejan boquiabierto hasta el más descuidado de los seres humanos. El silencio respecto a la ciudad ruidosa que encontramos a su lado es muy paradójico.









El lugar nos hizo recordar el parque de las rosas en Portland, OR, U.S.A. por la paz respirada en medio de sus caminerías. También hay una cantidad respetable de bancos alrededor del parque desde donde usted puede tomar descansos y dedicarse a respirar, además de contemplar. Mi acompañante en ésta aventura fue @aventurerasbike, a quien agradezco la edición del vídeo imbuido dentro del primer grupo de imágenes. Como pueden ustedes verificar, la belleza del lugar es patente y la realidad es que si usted viene a Buenos Aires, Argentina; es un sitio que no puede dejar pasar. Si es en la primavera austral, mucho mejor. Y usted, amado lector ¿qué le parece las imágenes que acompañan la publicación? ¿Recuerda algún otro parque con rasgos similares? Los leo en los comentarios.









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