Hay tres maneras de abordar la búsqueda de lugares para saciar el hambre durante un viaje: La primera, puede resultar muy obvia, pero quizás sea la menos usada por el turista promedio: caminar sin un rumbo previo. La ventaja de ésta alternativa es que puede llegar a sorprender los tesoros culinarios conseguidos ¿la desventaja? Llevarse un chasco. La segunda forma, dada la dependencia que los seres humanos tienen por sus dispositivos móviles, es la de ver un mapa de recomendaciones proporcionado por sitios web. La ventaja de ésta consulta es que vaya un poco más seguro de la búsqueda que hace, pero la desventaja es la posible decepción en el lugar, toda vez que los sitios web suelen exagerar las bondades de algunos restaurantes (sea por la razón que fuere).






La tercera alternativa (la mayor de la veces, no disponible, a menos que suela usted preguntar), es la de pedir sugerencias a un baquiano de la ciudad. La ventaja enorme es que irá sobre seguro a un negocio donde se coma muy rico y la desventaja es que -tal vez- sus gustos culinarios no coincidan con los del baquiano. Y nuestro fastidiado lector se preguntará ¿a qué viene toda ésta perorata? Bueno un baquiano que no será revelado acá, nos recomendó un sitio llamado "La Esquina del Antigourmet", ubicado a dos calles desde donde estamos alojados @aventurerasbike y éste redactor. Allá fuimos a parar (primer grupo de imágenes), pero cuando nos sentamos a la mesa y pedimos el menú -pese a los precios solidarios- nos dimos cuenta que no era de nuestro gusto la comida servida allí (la mayoría son frituras). Así que, con mucha pena, salimos de allí con rumbo a nuestro apartamento para cocinar.







Mientras mascullaba nuestra decepción caminando, pasamos frente a un hotel llamado "Fierro Hotel Buenos Aires" y decidimos entrar allí, dada la experiencia que habíamos tenido en el restaurante de otro hotel. Y nuestra intuición nos regaló una experiencia de otro mundo. Una tendencia en la ciudad es conseguir lugares escondidos. Por alguna razón esto hace muy atractiva a Buenos Aires, porque la aventura en sí misma es descubrir bares, discotecas o restaurantes que no están a la vista del público. En la secuencia de imágenes mostrada en la publicación pueden ustedes dar cuenta del ambiente interior del lugar. Decorado con un gusto exquisito, ya solo ver el mobiliario moderno y las cavas dan cuenta de lo que conseguirás en la mesa, como realidad culinaria.







La carta es ciertamente corta en variedad, pero tienen para todos los gustos a precios mucho más competitivos que en otros hoteles. Ubicado en Palermo en Av. Soler 5862, el chef cocina como los dioses: @aventurerasbike pidió el tradicional "Fish & Chips con salsa Tártara" y en nuestro caso nos inclinamos por unos "Tagliatelles a la Pomodoro" Valga decir que la carta de vinos si se nos antojó costosa, así que pasamos. Créanme cuando les digo que la mezcla de sabores en mi pasta es una de las tres mejores que he comido en mi vida. Ambos platos alrededor de unos $ARS 15.000, devolvieron mucho más sabores que su costo. Recomiendo ampliamente visitar este rincón de los dioses, escondido para los mortales. Y tú estimado lector ¿Cuál plato recuerdas con mucho cariño, en los viajes que has realizado? Los leo.







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