Una de las actividades tenidas por hacer y la cual se facilitó con la caminata hecha junto a @hosgug, ha sido la compra de tickets para tener una cena con vino en un teatro, con el fin de disfrutar una de las expresiones artísticas más representativas de la Argentina: El Tango. En dicho recorrido nos tropezamos con un teatro llamado "Piazzolla", apellido de un famosísimo autor del sensual estilo de baile y donde ofrecen el espectáculo nocturno. Se encuentra ubicado en la calle Florida 165, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las entradas no son económicas, pero valen cada peso pagado. Para dos personas, los tickets tuvieron un valor de $ARS 87500 cada uno (algo cercano a los $USD 83), éstos incluyen: mesa reservada en un balcón lateral del teatro exclusivo para la pareja, cena con entrada, principal y postre, además de agua ilimitada y una botella de vino de su elección.






Por supuesto, también incluye el espectáculo que ya -por sí solo- vale la entrada pagada. Llegamos pasadas las ocho de la noche debido a que el centro de la ciudad tenía cerradas todas las entradas con motivo de una maratón corrido en la ciudad, pero finalizaba en la zona donde se encuentra el teatro. Son tres horas de duración y en la primera hora se suponía recibiría una clase de tango con treinta minutos de duración. Eso no sucedió, a pesar de la promesa recibida cuando nos vendieron el ticket. Sin embargo, tal inconveniente no echó a perder la expectativa que llevamos respecto a lo que más tarde se vendría. La idea es que los visitantes cenen antes de comenzar el show, así que pedimos nuestras preferencias culinarias y las acompañamos con vino blanco.







Difícilmente puedo hablar de la historia del tango, puesto que no disponemos de sapiencia en la materia. ¿Que puedo decir al respecto? Lo popular de su práctica en el país, a pesar de las nuevas generaciones quienes prefieren música más reciente, hace del tango una expresión de arte imperecedero. El show comienza con un performance de cuatro parejas sobre las tablas, acompañadas con la música de una banda en vivo y con una pantalla led gigante en el fondo del escenario. La iluminación del set es espectacular y mientras las parejas danzan, imágenes asociadas al género (sean autores, cantantes o bailarines) inundan las pupilas del espectador, haciendo de la noche un dechado de sensaciones de múltiples matices visuales y auditivas. Algo así es muy difícil de olvidar.







Luego de la presentación multitudinaria, comenzaron las parejas solistas a ofrecer su arte. Una mejor que otra, no dejaban de transmitir la pasión y sensualidad característicos de ésta danza tan alegre como nostálgica. Porque tales son los ritmos que se mezclan en los compases y la música. Los malabares mostrados sobre las tablas, indican una experiencia de años dedicados al aprendizaje de parte de los bailarines. También disfrutamos de cuatro cantantes (dos mujeres y dos hombres) quienes ofrecieron piezas musicales con voces extraordinarias. La banda también tocó en solitario acompañada por las imágenes de la pantalla gigantesca en el fondo de la escena. Cerraron la noche con una despedida épica y el aplauso de todos quienes estuvimos allí. ¿Noche redonda? Juzgue usted, mi estimado lector y no se pierda el vídeo adjunto.






¡Gracias por leer..! // Thank you for read..!
My social networks
Posted Using InLeo Alpha



