Hemos hablado antes sobre incorporar experiencias indelebles en nuestro acervo viajero. Para que esto sea plausible, debe usted estimado lector tener la conciencia despierta y un deseo ferviente por explorar lo que su destino le ofrece. Afortunadamente, a lo largo de nuestras aventuras, hemos podido retar y desafiar nuestros sentidos; sin embargo, nada nos había preparado antes para una vívida comprobación de la dependencia por nuestro sentido más vital: La vista. Ubicado en la Av. Jorge Luis Borges 1974, de la ciudad autónoma de Buenos Aires, Argentina; el Teatro Ciego brinda a los asistentes un viaje como nunca antes usted lo ha vivido. Y me quedo corto al decir que todos sus instintos no están preparados para éste desafío.



"Ya se encuentra @fermionico exagerando otra vez" le escucho pensar, estimado lector, pero no es posible en la forma como piensa. La verdad, economía no es en lo primero que usted puede esperar al pagar los $ARS 121.000 de valor facial del ticket para dos personas. Sin embargo, créame cuando le digo que lo recibido a cambio es un recuerdo que jamás le dejará indiferente. Ahora sí ¿La razón? Usted nada podrá ver durante una hora y media que dura la cena - espectáculo. ¿Me estafaron? Para los más reacios a tener nuevas experiencias es probable que sea así, pero nunca compartiría ese pensamiento. Lo que hace diferente esto, es el desafío de vivir ciego y sentir aunque sea por un período corto, lo mismo que sienten las personas privadas del sentido de la vista y poder colocarse en el lugar de ellas.



Intentando no hacer spoiler, la "obra" se llama "Gourmet a ciegas" y te reciben en un patio donde os entregan una copa de vino o una bebida refrescante según sea vuestro gusto. Hasta allí puede usted ver todo. Luego recibes las instrucciones del personal del teatro y tiene que seguirlas al pie de la letra, si no desea desperdiciar su dinero. Entramos a la sala en tres filas de personas tomadas por los hombros. Nada se ve a partir del traspaso de una cortina negra. Entre risas y disculpas, llegamos a nuestros asientos, donde esperaba la cena gourmet. Allí debes comer con las manos, así que recomiendo usar el líquido desinfectante a las puertas del recinto. Son siete piezas de comida en total (el menú cambia cada noche), se come de izquierda a derecha y la última pieza de comida es un postre. Vino y agua forman parte de las bebidas servidas dentro.



¿Lo mejor? Descubrir sabores e imaginar lo que es, sin poderlo ver. Todo delicioso. Luego comienza la obra de teatro. Es algo nada parecido a lo que usted ha experimentado antes. Nos reímos a carcajadas con los diferentes diálogos y sonidos. "Efectos especiales" de diferente naturaleza recorren la sala y ponen a prueba la capacidad de nuestro cerebro para aguzar el resto de nuestros sentidos: oido, tacto, sabor y olor. Es imposible, por más estoico que sea usted, quede impávido ante una experiencia recomendada ampliamente por @aventurerasbike y este redactor. Hágase un favor e invite a su pareja a vivir el Teatro Ciego. Y tú, estimado lector ¿te atreverías a comer y "ver" una obra de teatro privado del sentido de la vista? Los leo en los comentarios.



¡Gracias por leer..! // Thank you for read..!
My social networks
Posted Using InLeo Alpha



