Definitivamente. Parece ser que vuestro redactor se irá de éste plano físico sin ver a la Vinotinto jugar un mundial de fútbol. No sólo la derrota es huérfana, sino además duele en el alma. Y duele porque han sido muchos años de amargura y cuando se supone hay un chance que depende de ti mismo, embarrarla puede ser un baño de realidad demasiado dura. Colombia sabe jugar, Colombia tiene un equipo por el cual hincharemos en la copa mundial FIFA 2026, un equipazo que sin embargo pestañeó. Lo hizo con desconcierto porque nadie en su sano juicio, iba asegurar al minuto dos, Telasco Segovia le pondría un gol de camerino a la distraída Colombia. Nuestro retoño @stow01 decidió regalarme de cumpleaños una entrada para ver el partido de la Vinotinto en Maturín. Aprovechaba también para matar con el mismo tiro dos pájaros, porque recibimos en casa a Ramiro Segovia, un profesor argentino de historia del cual se hizo amigo durante su residencia en la Argentina. Mi hermano Ricardo también se sumó al viaje, dado que fueron 4 los tickets comprados por nuestro hijo.









Vicisitudes en las carreteras venezolanas siempre se presentan y en nuestro caso no fue diferente. Salimos el lunes 8 al mediodía vía Puerto La Cruz, donde dormiríamos para continuar a Maturín el día ayer. A la altura de Cúpira cierre de carretera porque una comunidad tenía más de 6 días sin energía eléctrica. Superamos el escollo y llegamos a destino a las 9 de la noche. Ayer recorrimos el resto del camino, condujimos el tramo dado que @stow01 manejó el primer día y creo no le quedaron ganas de agarrar más el volante. En las imágenes que acompañan ésta publicación, podrán ver documentado lo mejor que pudimos el recorrido. A Maturín entramos a las dos de la tarde, pero no teníamos alojamiento. Llamé por teléfono a @edmundochauran para que me recomendara algún hiver quien pudiera ayudar con tal inconveniente en la capital de Monagas (no había hotel con alojamiento disponible) y me proporcionó el número de teléfono de @nathyortiz. Ella no sabe lo afortunado que nos sentimos de haber contado con su apoyo, pero acá quiero agradecer públicamente por habernos resuelto el alojamiento. Dentro de un par de horas me reuniré personalmente con ella y se lo diré.









Volviendo al partido, el ambiente antes de comenzar todo fue de fiesta (tal como lo testimonia el short video montado en YouTube que acompaña la presente reseña), el estadio con las mejores galas y un público que como yo se aprestaba a ser desilusionado y decepcionado sin saberlo. Las limitaciones de Venezuela en la cancha eran evidentes. Ni siquiera sabemos a qué jugó el "Bocha" Batista con el parado táctico. Se sabía necesitábamos goles si queríamos ganar, pero con toda la honestidad posible del caso, también necesitábamos evitar el baño de goles que nos regalaron los colombianos ¿Quién carajo apostaba que el primer tiempo terminaría en empate 2-2? Imaginen ustedes a éste servidor tan decepcionado con el juego Vinotinto que dejamos de tomar imágenes del partido cuando el marcador estaba a favor de Venezuela 2-1. Nadie es pitoniso, pero sentí cuando Colombia lo puso 2 a 2 que el primer tiempo debía acabar y pronto. El vendaval se nos venía encima.










Silbato del primer tiempo escuchado y la calma chicha en nuestro corazón, mientras quien sabe qué, les decía el "Bocha" Batista a los jugadores en el vestidor. Lo que haya sido, de nada sirvió. Una desdibujada Venezuela permitió el tercero, el cuarto y el quinto de Colombia, antes de que el gladiador Salomón Rondón hiciera el tercero venezolano. Córdoba puso el clavo en el ataúd con el sexto y fue suficiente para éste servidor y sus acompañantes. Salimos del estadio inmediatamente pensando en cómo y donde íbamos a pasar la noche (cosa resuelta tal como les conté). Gritamos a todo pulmón, compramos la camiseta, hinchamos hasta más no poder. Pero la verdad sea dicha: no merecimos jamás ese puesto de repechaje. No se puede jugar el fútbol mezquinamente. El "mano tengo fe" pareció una frase comercialmente creada para dar a las barras y a las redes, algo sobre qué descargar una ira nacionalista arremangada y retenida. El doceavo jugador de la cancha hizo su trabajo, el cuerpo técnico y los jugadores no. Hasta la próxima clasificatoria.

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