Luego del golpe anímico recibido por Toronto en el juego 3 de la serie mundial, la noche de ayer parecía iba a ser una pesadilla para los chicos canadienses; sin embargo, cuál gladiador en una arena boxística, los tipos se pararon de la lona con el conteo de protección y asestaron un recto a la quijada angelina para empatar las cosas en Los Ángeles. Seis a dos fue el marcador final de una victoria en el cuarto de la serie, improbable pero justa. Y las claves del juego estuvieron repartidas en cuatro detalles: el primero y más obvio, Toronto controló la ofensiva de la peor pesadilla californiana personificada en Shohei Ohtani (a pesar de que se les embasó en el primer turno por boleto, representando el empate de un récord de las mayores ostentado por él mismo, de once veces consecutivas en postemporada teniendo presencia en las bases). Se ponchó dos veces y se fue de 3-0, a pesar de tirar una salida de calidad.


En segundo lugar, tanto el abridor de Toronto Shane Bieber como los relevistas canadienses, mantuvieron a raya a la toletería esquivadora limitando en demasía el daño que podrían haber hecho. Esto se refleja en la cantidad de hombres dejados en las bases por los Dodgers (una veintena) en posición de anotar durante la serie mundial, incluyendo las 5 veces ocurridas en el partido de anoche. Es una debilidad esquivadora que les ha acompañado durante toda la campaña y los Azulejos supieron sacarle provecho. En tercer lugar, la costumbre de los chicos de la hoja de maple, al venir de atrás en los enfrentamientos. A pesar del la desventaja psicológica por haber perdido anteanoche y partir en desventaja con una carrera abajo, Toronto mostró lo que le hizo ganarse el respeto de todas las mayores al remontar por segunda vez en la serie mundial el marcador. No es broma, pareciera que los tipos andan cómodos cuando el contrario parte adelante.


Los Azulejos fueron los líderes del Big Show con 43 triunfos viniendo de atrás durante toda la campaña, y suman siete partidos en la postemporada (dos en la serie mundial) destrozando el sentimiento ganador del contrario. Es un factor anímico terrible saber que vuestro oponente podría venir de atrás en cualquier momento. Y si a eso le sumas el cuarto factor, tenemos una receta para el terror propio de éstas fechas de Halloween: un bullpen intermedio débil que, a pesar de haber respondido en el maratónico tercero de la serie, sigue debiendo a la afición con una efectividad de 4.50 (un número para asustar a cualquiera). A todo lo anterior, sumemos la ñapa: Vladimir Guerrero Jr. bateando de jonrón (su séptimo en ésta postemporada). Una historia que permite el regreso de la serie mundial a la ciudad de Toronto y, ahora sí, una definición dramática asegurada del campeonato.


Hoy tendremos el quinto de la serie empatada a dos por lado y el último que se jugará en Los Ángeles en éste otoño. Los abridores anunciados serán los mismos del primer partido y las butacas están colocadas para ver quien tomará la delantera. Y la verdad es que, así como a Toronto se le vió al borde del nocaut al finalizar el juego número tres, ahora parece haber acusado el golpe y sale fresco luego del campanazo en el cuarto de la serie. Las claves seguirán siendo las mismas: limitar el daño que puede hacer Ohtani y compañía, además de intentar sacar temprano al abridor angelino con turnos de calidad (por cierto, anoche, el venezolano Andrés Giménez dio cátedra sobre esto, al batear un hit con dos hombres en posición anotadora luego de llevar el conteo al máximo posible de lanzamientos). Amanecerá y veremos. Los leo en los comentarios.
¡Gracias por leer..! // Thank you for read..!
Tips address⚡️BTC: [email protected]
My social networks
Posted Using INLEO



