Si la memoria no nos falla, nuestro primer contacto con el béisbol de manera formal (es decir, cuando puse mi atención en él como deporte), fue por allá en 1975. Se jugaba una de las mejores series mundiales de la historia, protagonizada por los Medias Rojas de Boston y la gran maquinaria roja (Rojos de Cincinnati), donde el gran David Concepción enseñoreaba el shortstop de éstos últimos. Recuerdo haber ligado por los Rojos, dado que nuestro connacional venía de tener una de sus mejores zafras y realmente aquel line-up metía miedo por todos lados. No era un equipo especialmente jonronero, dado que usaba como arma principal la velocidad de las bases y el bateo-corrido de un modo no visto hoy día -sin embargo- tenía tres hombres con poder ocasional en Ken Griffey Senior, Jhonny Bench y César Gerónimo. Joe Morgan y David se ocupaban de la parte alta de la alineación. En fin, de nuestro primer párrafo se desprende que tenemos 50 años viendo béisbol de ligas mayores.


No es poco tiempo mirando un deporte y conociendo sus entresijos. Por ello jamás dejará de maravillarnos, las condiciones que como pelotero posee Shohei Ohtani. Ayer hizo su octava salida del año controlada por cantidad de pitcheos. Recorrió apenas 4 episodios completos, pero la verdad, aquí entra como anillo al dedo aquel dicho popular: "De lo bueno, poco". Fueron 4 entradas electrizantes sin parangón. Y lo digo porque el hombre también se presentó 4 veces en el plato a batear. Verlo mezclar lanzamientos rápidos de 100 MPH con cambios o sweppers a 89 MPH, es una oda al béisbol, porque la trayectoria de los pitcheos es capaz de volver loco a cualquier insigne bateador. Sí, le anotaron una carrera limpia, sí, le conectaron 2 imparables, pero el resto de su presentación fue impecable y pasó por las armas a 8 contrarios con sus lanzamientos. Encima de todo, llegó en el cierre del tercer episodio y con hombre en primera, largó su hit número 1000 en las Grandes Ligas, un enorme cuadrangular a 440 pies del home plate. Da gusto ver a ese hombre haciendo swing de gradas. Un espectáculo.


Aún con todo, los Dodgers sucumbieron ante los Cardenales de San Luis, permitiendo que los Padres de San Diego se acerquen a solo dos juegos de la azotea, en el oeste de la Nacional. Veremos. Seguimos trayendo al feed de la comunidad, otros venezolanos que no han sido justamente tratados por éste redactor, a pesar que se destacan con su labor. Es el caso del segunda base titular de los Medias Blancas de Chicago el guayanés Lenyn Sosa, quien anoche se fue para la calle, con un jonrón solitario para acercar a su equipo en el marcador. No fue suficiente, al final, los Marineros de Seattle se impusieron 8-6 ante los chicos de la ciudad de los vientos. A pesar de haberse ponchado 2 veces, Lenyn se fue de 4-1 con una carrera anotada, otra impulsada y una base por bolas. Sosa se ganó el puesto de titular de la segunda base terminando el primer mes de temporada, donde estaba siendo alternado con un competidor.


Pero el chico labró su camino a la titularidad a punta de batazo limpio. De hecho, tiene el segundo OPS más alto del equipo, para los peloteros que acumulan más de 250 turnos al bate (.754). Sólo el bateador designado tiene uno más alto que él. Presenta línea ofensiva acumulada de: AVE .280, OBP .309, SLG .445, además de la ya mencionada estadística. 154 bases alcanzadas con sus batazos en poco menos de 350 turnos, indican que es un hombre transitando por las almohadillas permanentemente, solo que los Medias Blancas no tiene suficiente ofensiva y ha quedado anclado muchas veces en ellas. En pocas palabras, es un connacional que está llamando la atención, porque el equipo tiene el control sobre él, hasta dentro de dos temporadas. Y el chico será elegible para arbitraje de contrato en las siguientes dos. Tal vez le espere un mejor futuro en otra ciudad ¿Qué piensa usted, querido lector? Los leo en los comentarios.
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