Domingo de béisbol en todos los estadios de las ligas mayores, mientras en Cooperstown, NY. se realizaba el acto de entronización de la clase 2025 al Salón de la Fama. Poco que decir respecto al desarrollo de las festividades, salvo la sorpresa guardada por Ichiro Suzuki, quien se dirigió al público presente en perfecto inglés. Esto demuestra el respeto que se ha ganado el fanático norteamericano en la conciencia del japonés, quien en su larga trayectoria de 19 años en las mayores, siempre respondió sus entrevistas mediante un traductor. Para una cultura milenaria como la japonesa en particular y la asiática, en general, los occidentales somos unos recién llegados a éste planeta por decir lo menos duro. La verdad, no faltan historias respecto a cómo nos ven en Asia, sin embargo, puntos de encuentro como el deporte en general y el béisbol -en particular- hace que los gustos converjan hacia el entendimiento de las naciones. Para siempre Ichiro.


Y las batallas en los frentes de cada equipo continúan. Alguien quien está dejando boquiabiertos a los redactores es el jardinero central de los Cerveceros de Milwaukee Jackson Chourio. El natural de Maracaibo ha encadenado 20 juegos bateando de hit y ha elevado su average desde un pírrico .249 finalizando el mes de Mayo, hasta un robusto .275 que ostenta actualmente. Ayer se fue de 4-2, con un doble productor de 1 carrera y un boleto, en ruta a la victoria 3-2 de los lupulosos sobre los Marlins en el American Family Field. Con lo cual, el "novato" de segundo año ha coleccionado en sus últimos 15 juegos: 62 turnos al bate, 11 anotadas, 23 imparables, 2 jonrones, 12 carreras impulsadas, AVE .371, OBP .400, SLG .548 y OPS .819. Números de élite para alguien firmado por 82 millones de dólares y ocho temporadas antes de pisar un campo de ligas mayores, y al cual los medios le habían endilgado la maldición del segundo año.


Otro connacional que ha retomado el paso, a quien la frialdad de su bate le sacó del power ranking latino, ha sido el tercera base de los Reales de Kansas City Maikel García. Ayer en una linda tarde en Kauffman Stadium, el chico se fue de 3-1 con dos carreras impulsadas (una con roletazo de sacrificio en el primer episodio para entregar la ventaja definitiva y un doblete productor de una, para consolidar el marcador), además de un pasaporte recibido. Y aunque en sus últimos 30 juegos ha bateado para .241, imaginen su comienzo de temporada caliente, cuando "apenas" su promedio ha bajado a un excelente .296. Con todo, la rareza de la nota estriba en el puesto de la alineación del cual se ha apropiado: 4to. bate. Esto demuestra una tendencia en el béisbol de ésta década, donde los hombres de poder están siendo subidos en el orden al bate a los tres primeros puestos. Maikel no es un cuarto bate natural, pero parece que el deporte de los guantes y las pelotas cambió para siempre.


Finalizando, otro bate que se ha estado enfriando, pero que intenta retornar a la palestra es el de Gleyber Torres. El nacido en Caracas ayudó a devolver a los Tigres de Detroit a la senda de la victoria, colaborando con la soberana paliza 10-4 sobre los calientes Azulejos de Toronto, líderes de la división este de la liga Americana. Y lo hizo de una manera increíble, al desaparecer la pelota con dos en base en el tercer episodio, un batazo que salió a las gradas por la banda contraria (hizo recordar a los jonrones de tal naturaleza bateados por "Miggy" en Comerica Park). Luego, en el octavo, bateó una línea de hit al jardín central para traer a Javier Báez desde la tercera con otra carrera impulsada. En total, se fue de 4-2 con dos anotadas, cuatro impulsadas y dos ponches. Con la victoria, los Tigres evitaron ser barridos y mantuvieron una ventaja de 8 juegos sobre su más inmediato perseguidor en la división. Ojalá mantengan el paso, dado que en sus últimos 10 juegos han perdido 8 y solo han ganado 2. Están sacando réditos de su caliente inicio de campaña.
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