Jamás se le puede dar por muerto a un equipo cargado de talento. Hasta hace poco, especulamos sobre el posible papel de "vendedor" que tendría por asumir los Medias Rojas de Boston, de no cambiar su situación. Para ese momento eran sotaneros y los habíamos mezclado con quienes tendrían que mirar hacia la próxima campaña. Por supuesto, aunque en la realidad solo dos equipos de la Americana tenían bien seguro tal destino, también aclaramos el dilema que tenían los patirrojos por estar cerca del comodín. Bueno, los tipos se han mandado una racha de 8 victorias que los ha catapultado hasta la 3ra. posición de la división este de la liga y, aunque todavía están a 11 juegos de la vanguardia, los muchachos de Massachussets se han colocado a tan solo 0.5 juegos del tercer comodín. ¿Sorpresa? No, todo el mundo sabía que el potencial estaba allí, pero finalmente parecen creer en ellos mismos. Ahora mismo parecen tan encendidos que la pregunta no es si llegaran a la postemporada, sino cuando terminará la racha.


Y no vamos a caer en nacionalismos ridículos, pero la conexión venezolana ha tenido mucho que ver con el accionar de la ofensiva patirroja. Ayer en el Citi Field de Queens, de visita a los Mets, demostraron que es el equipo entero quien se lleva los laureles. ¿Por qué? No fueron las usuales estrellas del equipo quienes obtuvieron la victoria 4-0. Fue un juego de "bullpen" porque no había abridores disponibles. Y aunque el infielder Andruw Monasterios ha jugado más de lo regular desde la banca, contribuyó con la mitad de las carreras anotadas por los bostonianos. En la alta del cuarto, consiguió a Caleb Durbin en las almohadillas y pescó una sinker devuelta por encima de la pared del jardín izquierdo, para poner las cosas 2-0 en una ventaja que jamás perderían los duendes hasta el final del juego. Bien los dijo el manager interino luego del juego: "Nos dieron por muertos, pero aquí estamos" Sí, sin duda, están de regreso.


Y los novatos venezolanos siguen dando de que hablar. Dos de ellos destacaron ayer. En el Oracle Park luciendo el uniforme "City Connect", los Gigantes de San Francisco recibieron a los Rockies de Colorado. Los naranjas llegaron al cierre del quinto, perdiendo por laa mínima, pero el bate del aragüeño Jesús Rodríguez puso las cosas en su lugar. Al novato le quisieron engañar con un cambio de velocidad a 89 MPH, pero parecía estarlo esperando cuando hizo swing y envió la bola por encima del campo corto, entre los jardineros para un doble que trajo a Bryce Eldridge a la goma. Empatadas las cosas, San Francisco se ocupó en el siguiente tramo de poner los números finales de una victoria 4-2. El juego no tuvo mayor interés entre la prensa, dado que jugaban colistas de las divisiones de la Nacional, pero es evidente que tales refriegas interesan para medir los novatos con cara al futuro.


Los Filis montaron en el morrito a su mejor lanzador, Christopher Sánchez, para el juego sabatino en Comerica Park. Así las cosas, las opciones de los Tigres para ganar eran mínimas, como finalmente demostró la pizarra 4-2 liderada por los cuáqueros al finalizar las acciones. Pero una luz dentro de la alineación felina no dejó de brillar. Sí, se trata del novato del momento Eduardo Valencia, para quien su debut arriba se ha convertido en una historia a seguir por sí misma. Y hablamos de la única luz porque volvió a jonronear. En el cierre del 5to episodio, pescó una sinker a 94 MPH y la depositó por la banda contraria, encima de la pared del jardín derecho. Es decir, el Comerica ha visto pasar a muchos venezolanos quienes ha hecho historia allí: Maglio Ordóñez, Víctor Martínez, Armando Galarraga y Miguel Cabrera, por mencionar algunos. Y parece ser, que seguirán teniendo nacidos en ésta tierra, haciendo aplaudir al público en las gradas.
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