Alguien nos preguntó el porqué si los Rays (+43) tienen menor diferencial de carreras que los Yankees (+87), se encuentran siendo líderes en la división este de la liga Americana. Y algo en lo que hay que ser muy enfático es: el destino de un equipo no está ligado a su diferencial de carreras anotadas. De ser así, los Tigres de Detroit se encontrarían de segundos en la división central de la misma liga, dado que tienen el diferencial de carreras positivo (+38), por encima de quienes tienen un peor diferencial (incluso negativo) como en el caso de Guardianes (-14) y Mellizos (-29, ambos ubicados delante de los Tigres en la tabla). ¿Cuál es la respuesta que le dí a quien preguntó? El pitcheo gana juegos. Así de simple. No importa el diferencial de rayitas anotadas, si usted gana digamos 98 juegos por una carrera a cero. Igual, será líder de su división, aunque los demás equipos anoten sopotocientas carreras. Otra cosa, anotar tantas carreras puede ser señal de un saludable ofensiva, pero no determina el dominio de sus lanzadores. Zanjada la duda.


¡Oh, los Medias Rojas! El tipo de campaña que están teniendo pasará a la historia, si logran llegar a la postemporada. ¿La razón? El drama existencial que supuso una eliminación temprana de la lucha por un cupo a esa instancia, trocada por un impulso salido de quien sabe dónde. Es decir, talento sabíamos que tenían, pero la pava les siguió hasta el día del nefasto terremoto sucedido en Venezuela (24 de Junio). A partir de allí, fue como si una inyección de suerte gravitara sobre el dugout, devolviendo con cada partido ganado, una esperanza extraviada de trascender. Y anoche continuaron demostrando ese espíritu de lucha que ha definido ésta nueva etapa. Es decir, la culpa no fue de Alex Cora, su despedido manager. A la vista está su cesación como cabeza y sustituido por Chad Tracy como interino, las cosas no cambiaron. Será bueno establecer el punto bisagra de la zafra para completar la historia épica, en caso de que lleguen a Octubre.


Apertura del octavo tramo en Sacramento y los Medias Rojas llegaban abajo en la pizarra por 4 carreras a 3, en su desafío contra los Atléticos. Con un out encima, el maracucho Wilyer Abreu fue a batear y una curva a 80 MPH las esperó sentado, devolviendo la pelota con un swing de gradas a la profundidad del jardín central. 421 pies desde el home plate como recorrido, empataron el partido de manera dramática. Siguiente bateador, el nacido en Puerto Cabello y primera base Willson Contreras, la misma receta. Cambio de velocidad a 89 MPH y el swing fue uno de los más salvajes que le he visto dar alguna vez, 414 pies desde la goma definieron la ventaja de la nación patirroja por 5-4, estableciendo el marcador final de un triunfo que les puso con 2 juegos de ventaja en la lucha por el 2do. comodín de la liga. Épico de verdad.


Y ¿Cómo sabes que tu más insigne jugador se ha recuperado por completo de una lesión? Cuando puede ver pelotas que el resto de sus compañeros no pueden ver. Anoche, los Bravos estaban recibiendo un sin hits ni carreras, hasta el cierre del cuarto episodio en el Trust Park de Atlanta cortesía del pitcheo de los Nacionales de Washington. En cuenta de 2-2, una sinker a 93 MPH quiso engañar al jardinero venezolano Ronald Acuña Jr., pero el hombre se ajustó a tiempo dando en la cara a la pelota. El viaje de 421 pies desde home por sobre la pared del jardín derecho, despejó cualquier duda que pudiera estar flotando sobre su condición física. No sólo sirvió para romper el no-no, sino que encendió la llama de una remontada en un partido que se encontraba 3-0 en ese instante. La memoria muscular funcionó y los Bravos se hicieron con los honores al terminar ganando por 5-4. Buenas noticias para los chicos del tomahawk.
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