Seamos francos, miles de prospectos firman todos los años para jugar en las grandes ligas, pero sólo unos pocos logran coronar ese sueño. Un largo proceso de descarte tiene lugar, cuando transitan las ligas menores y sólo -cuando tienen las condiciones pulidas- suben al equipo grande, para comenzar la última etapa donde deben convencer al equipo técnico de turno que se tiene la madera para ser un jugador de todos los días. Ahora, cuando a un prospecto le ofrecen un contrato con el equipo grande, sin que haya tocado una pelota dentro de un diamante del bigshow, bueno, tiene que ser alguien muy especial. En este particular, parte del éxito de los Cerveceros de Milwaukee (un mercado pequeño que compite con monstruos de nóminas siderales), es asegurar a quienes consideran fenómenos del béisbol, cuando todavía no han debutado arriba. Lo hicieron con el venezolano Jackson Chourio y quienes me siguen saben como han resultado las cosas. Usted tiene que tener una visión muy íntegra y visionaria del juego para comprometer a un equipo de grandes ligas de esa manera.


Jardinero ambidextro nacido en la tierra de Bolívar, de apenas 21 años llamado Luis Lara, es la más reciente y deslumbrante adquisición de los lupulosos. El muchacho de San Felipe juega para la sucursal Triple-A en Nashville, mide 1.70 metros y de ser un jugador de velocidad, defensa y contacto cuando fue firmado como prospecto, se ha formado y convertido dentro de las granjas cerveceras en un una amenaza de poder, con OPS de .947, 17 extrabases y 18 bases robadas en sus primeros 56 juegos dentro de la categoría ¿Su contrato? Siete años con tres opciones del club que le garantizará unos US$31 millones cuando se concrete. Los incentivos adicionales, podrían llevar los ingresos del venezolano a US$ 78 millones, en caso de ganarlos todos. Con ello, todavía Chourio retiene el récord en éste tipo de contratos, con los US$ 80 millones por 8 años, firmado hace dos años y medio. Por supuesto, tal contrato lo protege automáticamente en el roster de 40 jugadores de la ciudad cervecera, pero todavía -imaginen eso- tiene que ganarse el puesto de jugador de todos los días con el equipo grande. Aseguró su futuro sin lanzar una pelota arriba, unos pocos pueden decir eso.


Los Filis de Filadelfia siguen luchando a 8 juegos de los Bravos de Atlanta en el este de la liga Nacional. Están en posesión del segundo comodín de la liga y su misión es conservarlo, dado lo escapados que están los indígenas. Ayer de visita en el Rogers Centre de Toronto, le tocó el turno al abridor venezolano Jesús Luzardo, de redimirse ante su tambaleante salida anterior. Y el hombre respondió desde la lomita lanzando 5 entras y dos tercios, aceptó 4 imparables, una carrera limpia, regaló 4 boletos y guillotinó a 8 oponentes, para apuntalar una victoria de 7 carreras a 4 sobre los Azulejos de Toronto ¿Por qué regaló tantas bases siendo un pitcher controlado? Bueno, quiere ponchar a todo el mundo y las esquinas se han convertido en los rincones donde esconde la pelota a los bateadores. Siendo tan controlado, debiera intentar poner la pelota en juego, en lugar de buscar siempre el ponche. Así se le han ido varias victorias, porque cuando le adivinan la intención, la pelota desaparece en las gradas. Ayer no fue el caso y entregó otra salida de calidad.


Ayer les hablábamos de los Mets de Nueva York y su desastrosa temporada. Están urgidos de buenas noticias y una de ellas se acaba de producir. Sí, perdieron de nuevo el juego de anoche y sí, están a 15.5 juegos de la azotea en la división, pero ¿pueden creer que se encuentran a sólo 6 juegos del tercer comodín de la liga? Tal situación no los descarta aún de la competencia y las únicas dos carreras impulsadas anoche provinieron del careta venezolano Francisco Álvarez, quien regresó de la lista de lesionados por la puerta grande. El muchacho pescó una "cutter" a 86 MPH que se quedó en el medio del plato y la devolvió a las gradas del jardín izquierdo del Citi Field, con uno en base, para las dos únicas anotaciones del equipo. Los Mets cayeron por marcador de 7 a 2 ante los Cardenales de San Luis, quienes andan enrachados, significando la sexta victoria consecutiva para las aves. Los rojos tienen el primer comodín de la liga cómodamente y están a 3.5 juegos de los Cerveceros. Ojalá que los Mets arranquen, se les está haciendo tarde.
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