Nuestra hija radicada en Miami se ha hecho fan de los Marlins y cada vez que puede, va al estadio con el fin de aupar a los peces. Anoche se fue al juego en el Loan Depot Park donde los Medias Rojas de Boston eran recibidos por unos necesitados floridianos, quienes todavía tienen esperanzas de alcanzar el tercer comodín. Para ella, fue una especie de reto personal, dado que no le gusta andar sola cuando anda en la calle. Nada, se terció a su perrito chihuahua "Pancho", condujo hasta la "pequeña habana" y compró un boleto para las gradas, desde donde me envió una imagen. Vale decir que mantenía emociones encontradas, cuando establecimos contacto luego del juego: por un lado estaba feliz de haber podido vencer un miedo válido por el hecho de andar sola, en una ciudad que se ha vuelto difícil por la gestión del "ICE" en el manejo de extranjeros; por otro lado, estaba triste, dado que el triunfo le fue esquivo a los Marlins, a quienes los patirrojos le voltearon el partido en los innings 8 y 9.


Y no fue la ofensiva venezolana ésta vez quien marcó la pauta, pero sí tuvo que ver el abridor venezolano de los Medias Rojas, el zurdo Ranger Suárez. Sandy Alcántara estaba del otro lado de la lomita, así que se enfrascaron en un duelo de pitcheo, donde cada uno permitió una sola carrera. Ranger, fiel a su estilo de provocar rodados o ponchar bateadores, sacó a 4 contrarios por la vía de la guillotina y también regaló la misma cantidad de boletos. Esa tendencia de ir lejos en los conteos no le permitió lanzar más allá del 5to episodio, consintiendo apenas 4 imparables. Sí, fue salida de calidad pero sin decisión, porque el juego estaba empatado a 1 por lado cuando se despidió del montículo. Una carrera en el séptimo para los Marlins, obligó a la ofensiva patirroja a regresar con 1 y 2 carreras respectivamente en los episodios finales, para ganar 4-2 y continuar en la posesión del 2do. comodín de la Americana. Los Marlins se alejaron a 4 juegos de una oportunidad en Octubre. Lamentable.


Jorbit Vivas es un infielder originario de Puerto Cabello, Venezuela, quien fue firmado por los Dodgers en 2017, un largo periplo por las menores resultó en un cambio a los Yankees con quienes debutó el año pasado. En invierno se vio envuelto en un cambio a los Nacionales y acá se ha consolidado poco a poco. A partir del juego de las estrellas ya es un habitué en la alineación capitalina y, aunque ha estado bateando, es la primera vez que escala a nuestra crónica. Ayer impulsó dos carreras en una felpa entregada por los Nacionales a los Rockies de Colorado de visita en Washington. 13 carreras a 3 en un partido donde Ezequiel Tovar jonroneó para los rocallosos. Es verdad, ya los capitalinos piensan en la siguiente campaña y por ello están dando tiempo de juego a aquellos quienes se habían vistos relegados. Ojalá Jorbit escale en el equipo, talento tiene. Esperemos.


¿Recuerdan a Pedro Ramírez? Ayer les hablé de él y parece que está encendido. Aunque los Cachorros de Chicago tienen suficiente margen en la posesión del primer comodín de la liga Nacional, no se pueden dormir. Esto se debe a que las brechas en ésta liga no están tan abiertas como en la Americana. Y cualquier descuido te puede sacar de la postemporada. Bien, de visita en el desierto, jugaron en el Chase Field de Phoenix con otro necesitado: los Diamondbacks de Arizona. Y vaya que le hicieron pasar un trago amargo a los del desierto (menos mal que los Padres también perdieron), al llevarse la victoria por 7 carreras a 0. Pedro impulsó la carrera ganadora del juego con un soberbio triple ceñido a la raya de cal de primera base, remolcando al hombre que se encontraba en tránsito. El novato está viviendo un buen momento y ojalá lo pueda alargar con más actuaciones de éste tipo. Felicidades.
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