La carrera del maracucho Wilyer Abreu no ha sido fácil. Firmado por los Astros de Houston en 2017, comenzó un largo transitar por las ligas menores en las sucursales de los siderales, cuando llegó la pandemia. Corría 2020 y muchos peloteros de ligas menores se las vieron en figurillas, dado que sus ingresos dependían de encontrarse jugando, pero los estadios fueron cerrados. Él mismo se preguntó si alguna vez llegaría a pisar un césped de las mayores. Aún con dudas, decidió continuar luchando y a principios de 2022 fue cambiado desde los Astros a los Medias Rojas. Su llegada al Worcester, sucursal triple "A" de los patirrojos, fue como un bálsamo. Allí repartió palo hasta que se cansó, los coaches hablaron con el equipo grande y en Agosto del año 2023, debutó en el Bigshow. Jamás bajaría de nuevo a las menores, con la excepción de un par de veces para rehabilitarse de lesiones.


Con 27 años y tres temporadas a cuestas, Wilyer se ha convertido en una pieza clave dentro de los jardines de Fenway Park. Y anoche, por cuarto partido consecutivo, impulsó carreras múltiples para la causa bostoniana. Doblete impulsor de dos (vigésimo quinto de 2026) en el cierre del segundo capítulo y sencillo remolcador de otra, en el cierre del 4to. tramo, fueron sus contribuciones de una felpa de 13 carreras fabricadas por los patirrojos en su triunfo ante los Atléticos. La victoria significó la novena de manera consecutiva y el registro de sus últimos 30 juegos anda en 27 ganados y solo 3 perdidos. Sólo 10 equipos en la historia han logrado un período con tal balance, la última vez antes de ellos, los indios de Cleveland del 2017. Cuando escribimos nuestras predicciones a principios de campaña, pensé con reticencia un tercer lugar para los gnomos irlandeses y parecen me darán la razón cuando todo termine. ¿Visionario? No lo creo, es solo béisbol.


Una de las razones para que los Filis se encuentren donde están es su pitcheo. En efecto, cada vez que su as Zack Wheeler (junto con Christopher Sánchez) se monta en la lomita, es seguro que los cuáqueros celebrarán la victoria. Pero anoche hubo una excepción. No pudo controlar a los bates de Toronto. Peor aún, no le ayudó la ofensiva. Luis Arráez se fue en blanco y no impulsó ninguna carrera, algo que sucedió por vez primera desde que fue cambiado por San Francisco. En el otro lado, otro venezolano, se encargó de ayudar a la ofensiva canadiense. El shortstop Andrés Giménez descifró una sinker a 96 MPH muy venenosa de Wheeler y la devolvió por encima de la pared del jardín derecho. El batazo salió tan elevado que las cámaras de televisión no pudieron seguirlo, ni siquiera para saber donde rebotó la pelota. Es verdad, 5-4 es un marcador cerrado y la tristeza no debería permear el ambiente del vestidor cuáquero. Pero ya sabe mi amado lector lo que es ser local para los Filis y la importancia de la racha que anoche culminó. Paciencia.


Y alguien quien también tiene tiempo si ser mencionado, precisamente porque sus acciones se diluyeron hasta el punto de ser ignorado por otros equipos antes de la fecha límite de cambios, ha sido el toletero de los Rojos Eugenio Suárez. Su tendencia a poncharse y la poca cantidad de jonrones bateados ésta temporada, fueron los factores que perjudicaron un posible cambio. Con ello rompe no solo la oportunidad de estar en postemporada como lo había logrado en los años recientes, sino que su valor se verá a la baja, a menos que trabaje en el resto de la campaña para subir sus números. Anoche, a pesar de la derrota de los muchachos de Ohio por 5 carreras a 3 ante los Nacionales de Washington, el hombre bateó su décimo quinto cuadrangular de la campaña. Esperamos de corazón pueda entregar al menos 30 antes de todo acabe. Si no, le será muy difícil conseguir un contrato en la agencia libre. Esperemos.
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