Parece una tendencia que comienza recién entrado junio: los bates se han encendido conforme el calor del verano asoma por estos días en la MLB. Lo sabemos porque ayer vivimos otra jornada jonronera para el contingente venezolano. Pero además, fue una fecha histórica. El receptor suplente de los Angelinos de Los Ángeles, Sebastián Rivero, impulsó seis carreras y conectó cinco imparables en la aplastante victoria de 13 por 5 frente a los Dodgers. ¿Por qué fue histórica? De los diez receptores en los anales de las Mayores que han tenido una jornada de esa magnitud (5 hits y 6 remolcadas), Sebastián se convirtió en el único en empujar tal cantidad de anotaciones sin conectar un cuadrangular. Oportuno, por decir lo menos. Y es que el muchacho necesita mostrarse, ya que transita por su cuarta temporada en el Big Show sin mayor pena ni gloria. ¿Lo positivo? Los Angelinos parecen haber depositado su confianza en él porque lo están alineando con mayor frecuencia: en lo que va de zafra, ya superó la cantidad de partidos jugados en cada una de sus campañas previas.


Impulsar seis carreras sin botar la pelota es una rareza estadística en el béisbol. ¿Por qué? Aunque el swing oportuno depende del bateador, la responsabilidad de embasarse corre por cuenta de sus compañeros. Así las cosas, en su primer y segundo turno al bate, Rivero encontró las bases congestionadas y respondió con sendos sencillos detrás del camarero para traer las primeras cuatro carreras del equipo (dos por cada turno). En su tercera oportunidad, conectó un indiscutible solitario. Otro sencillo remolcador en la alta del séptimo ponía la pizarra 9-5 sobre los Dodgers, y abriendo el noveno, terminó de cerrar su ciclo perfecto al largar su único extrabase del juego: un doblete que trajo la sexta rayita impulsada para el nativo de Maracay. Su rostro de felicidad quedó capturado en la imagen que adorna nuestra publicación justo arriba de estas líneas. Aplausos de pie para él.


El Rogers Centre de Toronto es un escenario histórico. Ha pasado por múltiples remodelaciones, pero sigue siendo el mismo parque donde los Azulejos han mantenido su franquicia estacionada desde su fundación en la MLB. Debido a que las paredes de las esquinas están muy cerca del terreno, la transmisión de televisión no pudo enfocar por completo al jardinero de los Orioles, quien perseguía una línea ceñida a la raya bateada por el camarero venezolano Andrés Giménez, un batazo que impulsó la carrera del empate a cuatro. El público estalló de alegría porque el equipo local venía de atrás con un rally de cinco anotaciones en el cierre del sexto tramo, justo después de haber sido emboscado en el episodio anterior. ¿Quién encendió la chispa ofensiva en esa entrada? El guardabosques novato criollo Yohendrick Piñango, con un soberbio estacazo que recorrió 423 pies desde el plato. Al final, los Azulejos se llevaron la victoria con pizarra de 6-4 y continúan en la persecución de los Rays y los Yankees, quienes se mantienen a la vanguardia del Este de la Americana.


Los Diamondbacks de Arizona siguen jugando un béisbol aguerrido en su empeño por darle alcance a los Dodgers de Los Ángeles. Ayer aprovecharon al máximo la jornada para recortar distancias, beneficiados por la derrota que reseñamos en el primer bloque de esta publicación. Su sorprendente abridor, Michael Soroka, volvió a responder sobre la lomita al tolerar apenas tres imparables y una carrera, además de ponchar a seis rivales, en ruta a una victoria de Arizona 5 por 1 sobre los Nacionales de Washington. El receptor venezolano Gabriel Moreno contribuyó a la tranquilidad de su serpentinero cuando, en el cierre del quinto inning, pescó un cambio de velocidad a 86 MPH y depositó la pelota en el bullpen visitante. Ese cuadrangular con un compañero a bordo puso el encuentro 4-1. El marcador final se selló en 5-1 y los ofidios se consolidan en el segundo lugar de la División Oeste de la Liga Nacional. Volveremos.
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