Los campos de entrenamiento vibran de historias construídas en base a lo sucedido en zafras pasadas o a lo experimentado en la temporada baja. Una de ellas, filtrada a la prensa, fue la presunta enemistad entre dos estrellas de los Mets de Nueva York dentro del vestuario del equipo: Juan Soto y Francisco Lindor. El manager venezolano de los metropolitanos Carlos Mendoza, ha salido al paso en la primavera para dejar sentado que es tema superado. Pero una cosa es lo que dice el burro y otra quien le arrea. La falta de armonía, precisamente, es el origen de las filtraciones. Por otro lado, esto explicaría el bajo rendimiento del conjunto, el cual quedó eliminado en el último juego de la temporada pasada cuando se esperaba otro resultado. Mendoza debería poder atajar cualquier diferencia dentro del dugout, es parte del papel reservado a los managers, pero al filtrarse tal inconveniente el trabajo que le queda por delante será arduo. Un vestuario conflictivo nunca será un ambiente donde se fragüen victorias.


Un par de especialistas del site de MLB, jugaron a establecer un draft de jugadores para armar un roster, a partir del anuncio oficial de jugadores inscritos para el Clásico Mundial de Béisbol. Lo hicieron alternadamente y la única condición era que tenían un límite de 3 jugadores por nacionalidad, de éste modo conservaban el ambiente internacional en los respectivos rosters. Una de las curiosidades fue la elección de Shohei Otani en la sexta ronda. Imaginen eso ¿Quienes fueron los venezolanos elegidos para conformar los equipos? El roster de Michael Clair quedó casi libre de criollos y al único quien escogió fue a Daniel Palencia, relevista de los Cachorros de Chicago, quien se ha convertido en un brazo respetable en la ciudad de los vientos. Mike Petriello sí se decantó por Ronald Acuña Jr., Maikel García y Ranger Suárez. El primero llega sano a los campos de entrenamiento y fue el regreso del año en la MLB, Maikel es considerado uno de los tres mejores tercera base del juego y Ranger es un abridor sólido que le garantiza victorias.


Cuando Freddy Fermín bateó el hit de oro que dejó a los Cerveceros de Milwaukee en el terreno la zafra pasada, para ganar el juego que clasificaba a los Padres de San Diego a la postemporada, jamás imaginó que se encontraría ante la posibilidad de ser el titular de la posición 2 en Petco Park en ésta primavera. Había llegado como cambio antes de la fecha límite a la ciudad de california, luego de haber sido el suplente de Salvador Pérez en Kansas City, durante cierto tiempo. No solamente llenó las expectativas al ajustarse ante un nuevo cuerpo de lanzadores en medio de una temporada, sino que aportó con el bate en sus últimos dos meses y en la postemporada para, ahora sí, enquistarse en la receptoría de los clérigos. Una historia de paciencia y de esperar largo tiempo por su oportunidad, sin perder el entusiasmo por el juego y demostrando además, estar en sintonía con los responsables de hacer los envíos a la goma. Un talento emergente de extraordinario valor, dado lo difícil que resulta llevar el juega desde la receptoría y a quien el cuerpo de pitcheo le da todo el crédito por su mejoría en la segunda mitad de la temporada pasada.


Francisco Álvarez, titular venezolano de la receptoría en los Mets de Nueva York, se presentó al campo de primavera del equipo con 10 libras menos de peso. El hombre tuvo dificultades el año pasado, cuando incluso fue bajado a ligas menores, dado su desempeño con el bate. Llamado nuevamente cuando ajustó su swing, terminó a todo tren la temporada y se prometió a sí mismo trabajar para llegar en inmejorables condiciones al spring training. Lo pudo lograr en base a una dieta y ejercicios, donde con lamentable dolor, tuvo que dejar de lado las arepas. Y se ha impuesto como premio, en caso de que el equipo pase a postemporada éste año, consumir todas las "multisápidas" que pueda cuando acabe la acción. Álvarez debutó en su primer año con 25 jonrones y se convirtió rápidamente en una referencia neoyorquina. De eso han pasado casi 4 años y afronta 2026 con 24 años a cuestas, por lo que el margen para retomar el estrellato es poco. Los Mets no pueden esperar por nadie y lo demostraron el año pasado. Ojalá que la dieta autoimpuesta le ayude. Los leo en vuestros comentarios.
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