Hay muy pocos hombres dedicados al béisbol que han logrado todo. La primera vez que escuché el nombre de Dusty Baker Jr., fue en la temporada 1974-1975 de la Liva Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), cuando la fiebre por la pelota obtuvo en éste autor su cénit de infancia. Recién, había culminado la que para muchos especialistas es considerada la mejor serie mundial de la MLB en la historia: Medias Rojas de Boston versus la gran maquinaria roja de Cincinnati. Nuestro paisano David Concepción era el campocorto de aquel equipo histórico y yo era fanático de los Tigres de Aragua en aquel entonces (mis preferencias cambiaron a los Leones del Caracas, cuando Antonio Armas irrumpió -precisamente- en Boston). Baker era un jardinero novato que vino a reforzar en aquel campeonato a los Tiburones de La Guaira. Evocamos su desgarbada pero alta silueta, botando pelotas del estadio universitario e impresionando a los scouts de las mayores.


David Venn es un norteamericano director del site lasmayores.com, con un programa de tres minutos llamado "Tres temas a seguir", donde hace referencia a la carrera de Dusty. Pero lo que dijo en el corto, fue muy superficial y pensé en dedicar algo más sustancioso sobre la carrera de ésta leyenda del béisbol. Baker debutó en la MLB en el año 1968 con los Bravos de Atlanta, pero tardó mucho en establecerse como estelar, al punto de que todavía venía al Caribe 6 años luego de saltar a las grandes ligas (para ser justos en esa época, los jugadores ligamayoristas les encantaba venir al Caribe, hasta que las lesiones provocaron restricción para jugar acá en los contratos). Una larga carrera como jugador se extendió por 19 años desde 1968 hasta 1987. Jugó para Atlanta, San Francisco, Los Ángeles y Oakland. Fue campeón de la serie mundial con los Dodgers de Los Ángeles en el año 1981 y participó en casi 2000 partidos, a lo largo de su actividad como pelotero.


Como manager, ha sido uno de los ocho históricos en ganar más de 2000 partidos y el primero en traspasar tal marca (2183). Ha dirigido a los Gigantes de San Francisco (1993–2002), los Cachorros de Chicago (2003–2006), los Rojos de Cincinnati (2008–2013), los Nacionales de Washington (2016–2017) y a los Astros de Houston (2020–2023), con los que ganó la serie mundial de 2022, convirtiéndose en la "rara avis" existente como campeón siendo pelotero y posteriormente como manager. De un carácter afable para quienes le conocen, Baker es un hombre de convicciones muy establecidas y defiende sus pensamientos como nadie. Una controversia muy polémica le rodeó en 2003, cuando aseguró en una entrevista que los peloteros afroamericano y latinos, eran más rendidores en comparación a los jugadores blancos cuando el calor aprieta con el clima. Tales palabras estallaron en escándalo y no fueron más criticadas, por el hecho de que provenían de un hombre de color. Hasta el día de hoy, defiende y mantiene lo que dijo.


Al retratar lo que será su despedida de los campos de juego, dirigiendo al equipo de Nicaragua, en el Clásico Mundial de Béisbol a jugarse en Marzo, Dusty se aferra al diamante con la convicción de estar ayudando a la difusión, de un deporte que le dio tanto y del cual él ha sabido representar. Poliglota por obligación, su formación temprana como soldado del Cuerpo de Marines, lo llevó a estudiar los idiomas en los países donde estuvo destacado. Habla español con acento, pero se hace entender perfectamente. Jugó en México, Puerto Rico y Venezuela, lugares donde se juega pelota invernal y que le ayudaron a perfeccionar el idioma. Nadie podrá olvidar los aportes y la prestancia que como caballero, lo han hecho una leyenda y un digno representante del deporte de las bolas y los strikes. Honor a quien honor merece.
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