Divagar es lo conducente en tiempos como los que nos ocupan las últimas 96 horas transcurridas en el país, desde la incursión estadounidense en suelo venezolano. Demasiadas teorías conspirativas inundan las redes sociales, ante la falta de libertad de la prensa establecida en el país, para escribir lo que piensan sobre los hechos. Así las cosas y ante el miedo evidente por el silencio, provocado por una acción violenta, nadie quiere decir abiertamente nada. Y aquí podríamos establecer paralelo con el Principio de incertidumbre de Heisenberg, un pilar de la mecánica cuántica que establece: "Es imposible conocer simultáneamente y con precisión absoluta ciertos pares de propiedades de una partícula, como su posición y su momento lineal", dado que mientras con más precisión se pueda medir su posición -por ejemplo- es mucho menos preciso medir su momento lineal o viceversa. Bien, todo lo que sucede ante nuestros ojos ahora en el país, tiene la incertidumbre de lo que pueda estar pasando fuera de nuestra vista.

Ahora, los seres humanos requerimos del menor grado de incertidumbre posible. Es una de las maneras en la que la salud mental estaría asegurada. Si usted sabe por donde van las cosas, es más sencillo avanzar en el juego de la vida. Pero si a usted le cambian las reglas de juego cada rato, es más dificultoso establecer un rumbo. Parte del problema de la migración nacional fue ese. Ante la imposibilidad de conseguir certidumbre en las condiciones impuestas a la población, si ésta no se siente segura con las reglas del juego, buscará un lugar donde las reglas sean más claras y saber que esperar para la siguiente movida. Esa no ha sido la realidad del transitar nacional en los últimos 42 años, cuando el viernes negro se llevó por delante la paridad del bolívar ante el dólar. Más aún, en los más recientes 27 años, las reglas cambiaron tanto que la población no pudo más con la incertidumbre y de allí, la diáspora.

Puede que no lo parezca, pero los sucesos acaecidos el sábado en la madrugada no han hecho otra cosa sino aumentar esa incertidumbre. Por muchos mensajes tranquilizadores que los líderes del país envían, la certeza de que nos metieron gato por liebre, crece con el pasar de las horas. Y eso provoca desazón, además de consideraciones no existentes antes de los hechos. Por supuesto, todo está muy reciente para saber en qué parará la cosa, pero mientras tanto, la gente necesitará moverse como siempre en procura del pan y del dinero para pagar las cuentas. Nada en este mundo es gratis. El asunto estriba en que la moneda tenía un valor "X" a comienzo de Diciembre y hoy lunes amanece teniendo un valor "Y", lo cual agrega desafíos para la población más desfavorecida. Esa incertidumbre es la que derrumba cualquier plan que se haya establecido y provoca obstáculos que habrán de superarse para seguir en el juego.

La cordura es sencilla perderla si usted se deja llevar por las redes. Así que esa sería la primera y única recomendación ante la incertidumbre. Desmontar la fuente de ella aunque el costo sea la desinformación, es quizás lo más inteligente que se puede hacer en estos momentos. Concentrarse más bien en como enfrentar lo que se nos viene en los próximos meses, será más útil que provocar una auto-inmovilización ante la incertidumbre. Poco podemos hacer los de a pie, ante los acontecimientos mundiales. El poder lo detentan otros y nadie va a ser su "mejor amigo" cuando el grito de "sálvese quien pueda" se haga evidente. En tiempos de incertidumbre, la confianza en sí mismo es vital y con ella, además del talento, podrá reducir fuertemente el margen de incertidumbre. Un dicho popular reza: "lo único que tenemos seguro es la muerte" y, de ser esto un lugar común, solo nos queda abogar por cerrar la brecha de lo desconocido hacia el futuro. Valor y claridad pido para ti, estimado lector.
¡Gracias por leer..! // Thank you for read..!
Tips address⚡️BTC: [email protected]
My social networks
Posted Using INLEO






