Cualquiera que haya visitado Seattle, si no fue al mercado ubicado al final de los muelles del puerto, es como haber perdido la esencia de la visita a la ciudad. Y aunque muchos podrían pensar que el Space Noodle es el edificio símbolo por el cual se evocaría una visita, nada más lejano a la realidad que no sea pensar en las exhibiciones del mercado previamente mencionado. Bien, así fue el regreso de Eugenio Suárez a la ciudad que lo convirtió en estrella y, aunque se fue de 18-2 en los primeros juegos, pronto los fanáticos y sus compañeros de equipo recordaron el porqué lo trajeron de vuelta al diamante del T-Mobile Park. Cuarto episodio y el juego empatado a una carrera por lado versus los Medias Blancas de Chicago. Josh Naylor (otro recién llegado al roster antes de la fecha límite) conecta un roletazo fuerte al segunda base, quien no pudo fildear bien la pelota y con el error, Naylor ancló en la primera base.


En cuenta de 0 bolas y 1 strike, el abridor de los Chicago Sox Davis Martin lanzó una "cutter" que se fue abriendo hacia fuera del plato y "Geno" la devolvió con un swing salvaje por encima de la cerca del jardín izquierdo a 390 pies del home plate. La pelota cayó en un barcito ubicado encima de la pizarra del estadio. Lejos de verdad. Mientras, los famosos "binoculares" de Eugenio, volvieron aparecer en el diamante de un equipo que evocaba el gesto como una marca personal del toletero. Y fue así porque tal gesto nació en esa ciudad. Cuando Suárez terminó de dar la vuelta al cuadro y colocar la pizarra momentáneamente 3-1 a favor de los nautas, le entregaron un tridente para que hiciera el paseo dentro del dugout. Pero se lo dieron no debajo del techo, sino mucho antes de entrar y cuando lo recibió lo alzó hacia el público quien le brindó una cerrada ovación. Nada más especial para él.


Algo parecido sucedió con los Astros de Houston, quienes andan de visita en Miami, buscando no caer ante el equipo que barrió a los Yankees en ese mismo escenario. Nada como arrancar con ventaja desde el mismo primer episodio. El dominicano Jesús Sánchez bateó una línea contundente de hit al jardín derecho, luego del primer out del inning, para anclar en primera base y dejar la escena servida para José Altuve. En 0 y 1, el abridor de los Marlins Cal Quantrill quiso pasar a "Tuve" con una cutter a 89 MPH, pero la dejó arriba de la zona. José le gusta los lanzamientos altos por ello siempre lo retan en esa zona del plato, pero cuando la pesca como ayer en la noche, la manda a volar fuerte. Cosas de andar subestimando al oponente por su tamaño en la goma. 2-0 se puso el marcador momentáneamente, en camino de una victoria de los Astros sobre Florida 7-3, permitiendo mantener la ventaja de 3 juegos de los siderales sobre Seattle.


A Luis Arráez le cortaron antier en la noche en 16, la cadena de juegos consecutivos bateando de hit. Pero ayer volvió a las andadas y vaya el momento. Los D-Backs jugando de locales se enfrascaron en un toma y dame con los Padres, que derivó en empate a cinco carreras por lado al comenzar la onceava entrada. Fernando Tatis Jr. entró como corredor automático en segunda base, abriendo el episodio con la pesadilla de cualquier relevista: un tipo rápido en la almohadilla. Una recta de dos costuras a 92 MPH desafió el swing de Luis (quien se encontraba de 5-0 hasta ese momento) y salió un globo que todo espectador sabía iba a caer detrás delante del jardinero izquierdo. Tatis corrió como una exhalación y el tiro a la goma no lo pudo retener el receptor. Carrera anotada para Tatis e impulsada para Arráez. No fue la única del episodio. Los religiosos se soltaron a batear e hicieron 4 más, para dar cifras definitivas de 10 a 5. Lo que es del cura...
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