Mañana domingo 15 de Marzo, se jugará la primera semifinal del Clásico Mundial de Béisbol 2026, entre dos gigantes de éste deporte: Estados Unidos versus República Dominicana. Al desafío de muerte súbita, llegaron tras superar sin contratiempos, la alcabala que significaron sus rivales en cuartos de final. Por un lado, los estadounidenses no le pudieron sacar la pelota del parque a los canadienses y basaron su estrategia en pitcheo y el hacer las cosas pequeñas del béisbol. Jugaron con la cartilla. Por el otro lado, los dominicanos sacaron provecho a un partido espléndido lanzado por su abridor estrella de los Filis Christopher Sánchez, quien tiró cinco episodios completos aceptando 4 imparables y ninguna rayita; además de cocinar la receta de siempre: ofensiva de clase mundial que produjo la primera victoria de cuartos de final en la historia del Clásico, por la vía de la misericordia. Las apuestas no se equivocaron y tendremos un choque de semifinal para el recuerdo, obviamente, ligando a los dominicanos.


Los canadienses se van con la cabeza en alto, toda vez que lograron pasar a cuartos de final por vez primera en la historia del clásico, lo que ya es un logro inmenso al ganar su grupo donde Puerto Rico además de Cuba eran los favoritos. Corea del Sur, por otro lado, queda a deber. El país asiático ya no es el mismo de antaño y si pasó a cuartos de final fue de milagro. En efecto, ganó dos y perdió dos pero la regla de diferencial de carreras, resolvió el triple empate del segundo lugar en el grupo del lejano oriente favoreciendo a la península. Lo cierto del caso es: Estados Unidos ha ganado sus últimos partidos con cierta dificultad y el papelón ante Italia, los pone en desventaja contra el todopoderoso team taino. Dominicana no ha soltado el paso y el único equipo que le significó algo de oposición fue, precisamente, Venezuela.


No veo como los Estados Unidos pueda parar a una ofensiva que ha anotado 51 carreras en cinco partidos y ha disparado 14 cuadrangulares en el mismo trecho. Y el pitcheo dominicana no se queda atrás. Han aceptado solo 10 carreras, la mitad de las cuales fueron hechas por venezolanos, en una demostración categórica de la calidad del staff de lanzadores del equipo. Usted tiene que ver lanzar a estos chicos. Si usted tiene de 5 a 10 hombres que lanzan pelotas a 97 MPH en promedio hacia la goma, además de dominar los lanzamientos quebrados como la "sweeper" de modos que no verá en algún otro conjunto, será mejor que los oponentes se pongan a inventar nuevas maneras de hacer swing porque de otra forma jamás anotarán carreras. Por supuesto que la ofensiva importa (y mucho en el caso dominicano), pero en torneos de éste nivel, los lanzadores llevarán siempre la voz cantante. De allí, mi predilección por el conjunto dominicano para llevarse la semifinal.


Venezuela tiene hoy la prueba de fuego más demandante de su historia beisbolística. Saltará al terreno de juego para enfrentar a un conjunto nipón que acumula AVE .301 en el torneo, cuando su propia ofensiva se ha detenido en .278 y ha venido de más a menos. Del mismo modo, Japón ostenta una efectividad colectiva de 2.12 mientras que los criollos acumulan EFE de 2.75. Hasta allí, números similares que nos podrían poner a soñar, pero la estadística preocupante es el WHIP de los japoneses estacionado en 0.82 comparado con el venezolano de 1.06. Es decir, al equipo japonés es difícil batearle, por lo que Venezuela tendrá que acudir al béisbol "caribe" si desea prevalecer. Del mismo modo, tendrá que evitar los extrabases de Shohei Ohtani, con la finalidad de mantener el marcador cercano. En 2023 estuvimos a punto de tocar la gloria, hasta que Trea Turner nos trajo de regreso al planeta tierra. Bueno, tenemos la oportunidad cierta (probabilidades 60/40), de hacer historia en el Loan Depot Park esta noche. Si todo sale bien, posiblemente nos veamos en la semifinal versus Italia. Que así sea.
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