No hay palabras para describir la emoción de ayer en la noche, cuando la victoria de Venezuela sobre el gigante japonés por 8 carreras a 5, reventaba las redes y el corazón de los venezolanos. Por ello, dejaré que la crónica de @tonyes, sea el texto que haga viajar a nuestros lectores, hacia las incidencias de tan extraordinario partido de pelota. Éste redactor se limitará a comentar varias de las claves que impulsaron el triunfo entregando, eso sí, un análisis completo sobre el camino hacia la semifinal. Una instancia esquiva desde 2009, cuando la era de los Johan Santana y los Miguel Cabrera, reinaba en las preferencias de los fanáticos criollos. Una entrevista antes del juego al "Beto" Méndez, coach de banca de nuestros muchachos, entrega la primera clave del triunfo: "Nuestra ofensiva tiene estudiado al pitcheo nipón, porque Andrés Machado nos ha instruido y tuvimos 90 minutos intercambiando enseñanzas, con el fin de saber la manera de enfrentarlos" espetó, "La consigna es alargar los turnos y que se equivoquen con lanzamientos alrededor del plato, omitiendo aquellos fuera de la zona" finalizó.


Ahí tienen la primera clave: haber aprovechado el conocimiento de primera mano, del cerrador estrella venezolano (Andrés) en la NPB, para implantar en la ofensiva criolla la paciencia necesaria y la disciplina infaltable en el plato, con tal de no irse de bruces con pitcheos malos ¿Podría la segunda clave ser, un desajuste en el ciclo cicardiano, provocado por el desfase horario? Jamás se puede descartar. Las veces que viajé al viejo continente, nos tomó días en volver a retomar el ritmo de sueño y la rapidez de pensamiento. Y eso que tal desfase fue de 8 horas. Ahora, imaginen 12 horas de diferencia. Solo es especulación, pero tal vez, esto pudo haber influido. Menos a Ohtani, quien la botó en su primer turno (ese tipo es extraterrestre). La tercera clave ha sido el pitcheo. En efecto, las dudas siempre habían estado gravitando alrededor de los abridores, pero disminuían para cuando los relevistas se hicieran cargo. Una fila de tipos compuesta por: Eduardo Bazardo, Enmanuel De Jesus, José Buttó, Angel Zerpa, Andrés Machado y Daniel Palencia, no es algo que usted como toletero quiera ver.


Sobre todo al último mencionado, cerrando el juego. 100 MPH de velocidad promedio es ser demasiado rápido, incluso para el extraterrestre, quien fue dominado como el último out del partido con un inocente globito a las manos de Ezequiel Tovar (otro héroe, quien mantuvo a la batería con la esperanza, al embasarse abriendo innings). Pero si usted me pregunta ¿Cual fue la cuarta clave y momento máximo, durante el cual me dí cuenta de que podríamos ganar el juego? Respondería sin duda: el cuadrangular con uno a bordo de Maikel García. Fue todo. Fue una declaración: "Aquí estamos y no vamos a perder" ¿Por qué? Un juego que se encontraba 5 carreras a 2, de pronto se colocaba a solo una carrera de diferencia (5-4). El modo como los muchachos salieron a celebrarlo al campo lo dijo todo. Se inyectó esperanza al equipo. Fue como si el primo de Ronald Acuña Jr. (sí, Maikel es primo-hermano del "abusador"), le dijera al line-up "miren pendejos, esto lo podemos ganar" Maikel es gramo a gramo, uno de los mejores peloteros del momento. Sólo que juega en Kansas City (a la sombra de Bobby Witt Jr.) y eso ha hecho que su proyección sea menor.


Corría el 2020 y Wilyer Abreu batallaba con su swing en las ligas menores. Hubo un momento en que tanto sus coaches, como él mismo, habían perdido la fe en lo que el maracucho podría lograr. Casi se retira. Pero he aquí que la providencia es portentosa. El tipo se había mostrado muy bien en los juegos de práctica antes del torneo, luego se apagó hasta anoche. La montó en el segundo piso del estadio, impulsando las tres carreras que voltearon el partido ¿El béisbol permite la redención? No lo duden. Creo desde ya, podemos declarar la victoria como la mejor en la historia del béisbol venezolano ¿La razón? No sólo eliminamos como país al campeón mundial vigente, sino que sellamos el boleto como team para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde la pelota de cuero y el bate regresarán como deporte. Una gesta que será recordada por siempre y que solo significó un escalón más para llegar a la semifinal, donde habrá que sacar los 27 outs ante Italia, si queremos jugar el martes 17 la final del Clásico. Así sea.
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