Prosigue la "semana de las rivalidades" en la MLB, bautizada así porque el calendario fue diseñado de este modo, con el fin de dar la bienvenida al verano en ciernes. Es conocido que el día de los caídos marca el comienzo febril en las actividades de todos los deportes profesionales y las mayores aprovecharon el fin de semana pasado programar el enfrentamiento Boston - New York en el Bronx. Bien, como si se tratara de una eliminatoria hacia la gran final de la UEFA Champions League con partidos de ida y vuelta, MLB enfiló dos fines de semana (con los mismos protagonistas) con una serie en Fenway Park, Boston, MA. ¿Dramático? Sí, a juzgar por los resultados del partido de anoche, donde la rivalidad alcanzó ribetes de tragedia griega. Y, adivinen...¡Sí! Un venezolano fue el protagonista y se echó a los Medias Rojas al hombro. Bueno, para ser justos, el juego también tuvo otro protagonista: Garrett Crochet.


Lamentablemente, sabe mi estimado lector, el cómo son las cosas con los medios de comunicación: no se habla del pitcheo más que del bateo. No importó que el abridor patirrojo transitara ocho episodios y un tercio, ponchara a siete rivales, diseminara 4 imparables y permitiera un solo boleto. Una brillantísima salida si me lo preguntan. El único error, y quizás por ello condenado por los medios, fue permitir que uno de esos hits fuera un cuadrangular ¿de quién? ¡Ajá! Aaron Judge en el noveno episodio, para empatar espectacularmente el juego, a solo un par de outs de la victoria. Es triste ir ganando el partido por una carrera (la única anotada por tu equipo desde el segundo episodio) y que el manager de Boston haya evitado traer al cerrador estelar. Mala decisión castigada por "El Juez" Y nadie imaginaba lo que sucedería en el décimo episodio cuando la frase que adorna el título de ésta publicación se hizo patente.


Ya el fin de semana pasado, el receptor venezolano Carlos Narváez, se ensañó contra New York en Yankee Stadium. Con el juego empatado a una carrera por lado, jamás nadie imaginó lo determinante que sería otra vez el ex-yankee, en la décima entrada. Jugando a la defensiva, en la apertura de ese episodio se aplicó la regla del embasado automático con un hombre en segunda. Esto lo aprovechan los equipos para colocar a un corredor emergente para que anote en caso de cualquier imparable. Bueno, quien corría quiso pasarse de listillo con el venezolano e intentó el robo de la tercera base. Solo que por ello, los venezolanos están siendo muy estimados en la posición de cuclillas, Carlos estaba atento y reventó al hombre en su intento de robo. De tener un pelotero en posición de anotar sin outs, cambió el estatus a bases limpias con un out en extra-innings ¿Creen fue una jugada súper importante? Esperen saber lo que hizo Narváez cuando el episodio cerraba.


El cierre del décimo comenzó con un roletazo para el primer out y Boone ordenó boleto intencional a Rafael Devers (con el fin de buscar el doble play y quitarse un peligroso bateador de encima), la estrategia parecía funcionar cuando el relevista yankee sacó el siguiente out por la vía del ponche. Carlos Narváez vino al cajón de bateo con la responsabilidad de responder. Parecía que ese no iba a ser el caso cuando lo pusieron en conteo de una bola y dos strikes. Con dos hombres en las bases en posición anotadora, lo quisieron pasar con una recta de cuatro costuras a 89 MPH en la esquina alta de afuera. El swing explotó en el estadio y la pelota viajó a la parte superior del "Monstruo Verde", con un tablazo del venezolano para la historia, al dejar en el terreno a los mulos ¿No es el béisbol demasiado lindo? Lo leo a ustedes en los comentarios.
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