En un pequeño pueblo arrasado por la neblina, vivía un escritor de novelas llamado Vincent, un joven prometedor que termino atrapado en una pesadilla.
Desde hace varias semanas, Vincent ha percibido sucesos extraños, anomalías o alucinaciones delirantes; una sombra tenebrosa había comenzado a acecharlo, se manifestaba en un rincón de su habitación cada vez que buscaba la inspiración.
Cada noche, la oscuridad se cernía y la figura aparecía: una silueta en la pared que movía libremente, con una sonrisa que perturbadora.
A veces, se escuchaba una carcajada a las 3 AM, otras veces, se acercaba lo suficiente al escritorio para susurrar el nombre de Vincent.
Incapaz de cerrar los ojos, él se pasaba las noches temiendo las intenciones de ese espectro. Hasta podía escuchar su respiración pesada que llenaba el aire con terror.
Se decía que la locura es el único y verdadero enemigo, y que si se sucumbía a ella, se perdería todo a excepción de la cordura. Pero, ¿cómo no perderse en la oscuridad?
Los amigos de Vincent le aconsejaron que buscara ayuda, pero el miedo a ser considerada un lunático lo tenia atado de manos.
Mantener la compostura en su vida cotidiana era imposible, no podía ocultar las ojeras en su rostro. A menudo, un escalofrío recorría su espalda se sentía observado.
Con el pasar de las noches, la sombra se materializaba con más fuerza. La figura lo observaba, su sonrisa era descarada y de un momento a otro empezó a hablar, le decía cosas como: “Das tanta pena que eres gracioso”
La mente de Vincent no soportaba tal castigo, su cuerpo tampoco, se desmayaba del agotamiento. La sombra, se carcajeaba cuando la luz del alba se filtraba por la ventana.
El tormento lo sumió en la oscuridad, esa entidad desconocida lo llevo a un abismo del cual nunca pudo escapar.


Posted Using INLEO
