English version
Today I’m embarking on my adventure at the The Maritime Museum, located in Cumana, which is managed by the Universidad of Oriente and the company GAMAR, C.A. I took this tour with my family because we wanted to see Venezuela’s marine biodiversity. After checking in at the entrance to the Luis Manuel Peñalver Complex, we headed to the museum. Before entering, we saw a gigantic skeleton—in this case, a whale skull—and next to it, a ceramic dolphin; both structures are surrounded by a xerophytic garden.

Then, upon entering the The Maritime Museum, we checked in at the lobby and purchased our tickets, which featured a beautiful turtle and the slogan: “A world of knowledge at your disposal”—a phrase that hints at the fascinating universe waiting to be discovered. At the reception desk, a crab and some snails were on display as decorative elements. On the left is a conference room equipped with some recreational games to engage the youngest visitors.

Now, the museum’s doors opened before our eyes; the lighting changed radically. The predominance of darkness and a dim light shining on interesting objects made it clear that we had entered an intimate space with an air of mystery—aspects that evoke the depths of the sea. On a large blackboard, there are numerous drawings of marine animals created by children—a way to introduce the natural sciences to the museum’s young visitors. In fact, Alma was given a drawing of a friendly starfish to color.

I began my tour in the bird section; the exhibits are located in a space that simulates the birds’ natural habitat. The most striking feature is that the species labels are displayed right next to the large room. There I saw oystercatchers, mantis shrimp, pelicans, little egrets, stone curlews, and moorhens, among others—all mounted on logs and rocks, in an attempt to replicate the marine environment. Alma was fascinated by the birds, which she affectionately calls “Pepe”—after the little parrot from the cartoon that’s very popular with children. She spent some time there, completely absorbed, carefully examining every detail to identify the species while I explained the information provided to visitors.



Perhaps the most impressive feature of the museum is the size of a complete fin whale skeleton, which can measure between 15 and 18 meters and is therefore considered the second-largest mammal in the world, behind the blue whale; its skeleton occupies a prominent place in the museum, as it is located very close to the entrance. The vertebrae, brain, and head look truly impressive, and you can also see the bones of the rear section, including the fins and tail.



We were also able to see the skeletons of a manatee, a dolphin, and a pelican. These specimens were striking and in excellent condition. The guide explained that all of these marine species were once alive and had been stuffed, clarifying that what was on display there were not replicas or model figures. They have recently been restored, which is why they look impeccable and give the impression of being ceramic or synthetic replicas.


Another detail I liked was that next to these bones were black chalkboards with various drawings in white chalk and accompanying information—an excellent way to explain what visitors are observing. The artist captured every detail very well, providing an audiovisual resource that effectively complemented what was on display in the foreground.

See you in the next installment.
Versión en Español
Hoy comienzo mi aventura por el Museo del Mar, ubicado en Cumaná, el cual se encuentra gestionado por la Universidad de Oriente y la empresa GAMAR, C.A. Realicé este recorrido junto a mi familia pues queríamos ver la biodiversidad marina venezolana. Tras registrarnos en la entrada del Complejo Luis Manuel Peñalver, nos dirigimos al museo y antes de ingresar se observa una gigantesca osamenta, en este caso un cráneo de ballena y junto a ella un delfín de cerámica, ambas estructuras permanecen rodeadas de un jardín xerófilo.

Luego, al ingresar al Museo del Mar, en el vestíbulo nos identificamos y compramos las entradas, las cuales tenían en su diseño una hermosa tortuga y un eslogan: "Un mundo de conocimientos a tu disposición", frase que anticipa el fascinante universo por descubrir. En la recepción se mostraban un cangrejo y algunos caracoles, expuestos como elementos decorativos. Del lado izquierdo se encuentra un salón de conferencias que dispone de algunos juegos recreativos para estimular a los más pequeños.

Ahora sí, las puertas del museo se abrieron ante nuestros ojos, la iluminación cambió radicalmente, el predominio de la oscuridad y una tenue luz sobre interesantes objetos no hizo comprender que accedimos a un espacio íntimo y con un aire de misterio, aspectos que identifican a las profundidades del mar. En una gran pizarra reposan múltiples dibujos de animales marinos realizados por niños, una forma de aproximar las ciencias naturales a los pequeños visitantes del museo. De hecho, a Alma le regalaron un dibujo de una amigable estrella de mar para colorear.

Empecé el recorrido por la sesión de aves, las muestras se encuentran en un espacio que simula el hábitat de las mismas. Lo más llamativo es que al lado de la gran sala aparece la identificación de las especies. Allí pude observar carroa, tijeretas de mar, pelícanos, garcita verde, alcaraván, gallinetas, entre otras, todas disecadas en troncos y rocas, tratando de replicar el universo marino. Alma estaba impresionada viendo las aves, a las cuales de forma cariñosa las llama "Pepe", por el lorito de la caricatura que suele ser muy popular entre los niños, allí pasó un rato distraída, estaba atenta tratando de apreciar cada detalle para identificar las especies mientras le comentaba la información presentada a los visitantes.



Quizás lo más impresionante del museo sea el tamaño de una osamenta completa de ballena rorcual, que bien puede medir entre 15 y 18 metros y por lo tanto se considera el segundo mamífero más grande del mundo, por detrás de la ballena azul, y cuyo esqueleto ocupa un lugar importante en este lugar ya que se encuentra muy cerca de la entrada. Las vértebras, el cerebro y la cabeza lucen realmente impresionantes, así mismo se pueden observar los huesos de la sección trasera, entre ellos las aletas y la cola.



También pudimos apreciar los esqueletos de manatí, un delfín y un pelícano. Estructuras que lucían muy llamativas y en excelente estado. La guía nos explicó que todas las especies marinas alguna vez estuvieron vivas y fueron disecadas, aclarando que lo presentado allí no se trata de reproducciones o figuras de modelismo. Recientemente han sido retocados, por eso lucen impecables y dan la sensación de estar ante la presencia de réplicas de cerámica o de materiales sintéticos.


Otro detalle que me gustó es que junto a estos huesos se encontraban unas pizarras negras con varios dibujos en tiza blanca con su respectiva información, excelente forma de explicar lo que se está observando. El artista captó muy bien cada detalle ofreciendo un recurso audiovisual que complementó de forma adecuada lo que estaba expuesto en primer plano.

Nos leemos en una próxima entrega.
✓Photos from my personal gallery, edited with Fotocollage.
✓Text translated with DeepL.
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✓Fotos de mi galería personal, editadas con Fotocollage.
✓Texto traducido con DeepL.
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